¿Para quién?
Mil parados diarios, desactivación de la economía, Fiscalización casi neonazi, impuestos in crescendo, endurecimiento del crédito (por no decir anulación), reconocimiento oficial de las malas perspectivas para el futuro a corto y medio plazo, el sida cabalgando desbocado sobre el corcel blanco, la xenofobia emergiendo de su letargo, los empresarios llorando por las no ganancias y anunciando reajustes de todo tipo, las Navidades encima y los Reyes Magos a la vuelta de la esquina.Por contra, Barcelona 92, Expo 92, Madrid capital cultural del 92, presupuestos para tan magnos acontecimientos supermonstruosos (incluida la reflotación de la nave famosa), el TAV (tren de alta velocidad) costando como mínimo el doble de lo presupuestado, desaparición de fronteras y unificación europea.
Y este humilde ciudadano se pregunta ¿para quién? La primera parte la tengo asumida, pero en la segunda yo les pido que no cuenten conmigo.
Hasta 1993, si es que llego.-


























































