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El presidente del Athletic culpa de la crisis a los jugadores y defiende al entrenador

"El próximo domingo, frente al Burgos, disputamos un partido a vida o muerte". La frase del presidente del Athletic, José Julián Lerchundi, tras la espectacular derrota en Albacete (4-0), revela un estado de ánimo instalado ya definitivamente en el club. El presidente estima que ya realizó su labor en la pretemporada y no con templa la destitución del técnico Iñaki Sáez, quien, por otra parte, no encuentra sorpresas en la chistera para suplir la ineficacia del equipo. Todas las críticas recaen en los jugadores.

La goleada encajada en Albacete, al, margen de los efectos deportivos, ha puesto de manifiesto algo aún peor: nadie sabe a ciencia cierta qué pasará en Athletic ni qué hacer para que no ocurra. "Sería injusto tener dudas en estos momentos sobre el entrenador. Reconocemos que está haciendo un buen trabajo. El envite es para los profesionales que viven de esto y tienen que demostrar coraje para salir de esta situación. Nuestra labor, la de la junta, es de cancillería, pero esa labor ha terminado ya poniendo a disposición del equipo lo que parecía necesario. Yo no puedo meter goles, por lo que tengo que emplazar a los que pueden meterlos". Las palabras del presidente Lerchundi revelan un grado inestimable de impotencia culpando a los jugadores y absolviendo al técnico de la situación deportiva del club.Sáez no va más allá en las previsiones y reclama reflexión y aprendizaje de experiencias tan lamentables como las de Albacete. El resumen es que los jugadores siguen en el disparadero. Recientemente, una campaña de dudoso origen -previsiblemente surgida dentro del propio club- puso en tela de juicio la profesionalidad de sus futbolistas y su conducta social. Los viejos tópicos sobre la nocturnidad de algunos de ellos, unido a un accidente automovilístico fortuito de Luque al término de una comida, puso al pie de los caballos a una plantilla acosada desde la grada y desde las propias instancias dirigentes del club.

Tal ambiente enrarecido se ha saldado con la bronca del público a los jugadores tras el encuentro frente al Coruña en San Mamés (0-0) y con una goleada escandalosa en Albacete (4-0). La estrategia de la tensión no ha dado frutos deportivos. Sin embargo, ha servido para centralizar las críticas en los jugadores.Apoyo a Sáez

Lerchundi va a mantener a Sáez contra viento y marea. La pasada temporada demoró la destitución de Javier Clemente para ofrecer una imagen de templanza y responsabilidad que dignificara su recién adquirida condición de presidente. Al final, el despido, por esperado, resultó liviano. Una nueva destitución a las primeras de cambio haría tambalear su posición. Dos equivocaciones en apenas unos meses son demasiadas para un presidente recién llegado. Lerchundi confía en Sáez porque no tiene alternativa. Su manager, Jesús Aranguren, hace tiempo que dejó los banquillos y el técnico del Bilbao Athletic, Blas Ciarreta, soporta una nefasta temporada en el filial. Lo cierto es que atados todos de pies y manos, el Athletic es penúltimo, aún no ha vencido en San Mamés y es el equipo más goleado de la categoría. El próximo domingo frente al Burgos, de Loren, Ayúcar o Joseba Aguirre -tres jugadores desechados por el Athletic- se darán todos los integrientes para la tragedia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de octubre de 1991

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