Eclipse

Conozco a unos cuantos militantes de HB que son gente verdaderamente encantadora. Son ecologistas y se preocupan mucho, con razón, del aire y del agua, del ozono, de los pobres rinocerontes aniquilados, incluso del incierto futuro de una hojita de hierba. Son unos tipos buenazos y compasivos: atienden durante meses a una vecina enferma, siempre están dispuestos a hacerte un favor, cuidan de manera voluntaria a los ancianos de su zona. Tienen , en suma, un talante amable, casi, diría yo, inocente. Hace unos meses, a raíz de una de las carnicerías de ETA con bomba y niños muertos, mencioné el suceso a dos de estos bondadosos militantes. "Pues ya hace falta valor para poner una bomba en un coche, ¿eh?", dijo uno, todo pensativo. Y añadió: "Porque te pueden pillar mientras la pones". Fue el único comentario que salió de sus bocas.No sé si estos hombres y mujeres compasivos habrán visto las imágenes de los atentados del jueves pasado. Carne desgarrada, huesos arrancados, la niña mutilada, un dolor insufrible, un horror para el que carezco de palabras. Y no sé si seguirán manteniéndose impasibles, inasequibles a la náusea; si aún admirarán el repugnante temple de los matarifes al matar. Lo más terrible de todo es que esos militantes de HB a los que me refiero son de verdad sensibles y solidarios; pero algo que sin duda es una enfermedad moral parece suspenderles súbitamente el juicio, colapsarles el corazón, dejarles sin entrañas. Y así, son incapaces de otorgar a esas víctimas sangrantes e indefensas, a esos cuerpos salvajemente torturados, ni la décima parte de la compasión que le brindan al rinoceronte que se extingue. Me espanta ese eclipse de bondad, ese agujero negro que de cuando en cuando les anula el cerebro.. Porque es este magma irracional lo que alimenta a ETA.


























































