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La asamblea de EE expulsa a Aulestia y a otros cuatro diputados críticos

"Es el día más agrio y duro de mi vida de compromiso político con este país". Kepa Aulestia, secretario general de Euskadiko Ezkerra (EE) hasta febrero pasado, pronunciaba la frase ayer en Vitoria, inmediatamente después de ser expulsado de su partido por indisciplina junto a otros cuatro parlamentarios autonómicos. La decisión tajante de la Asamblea Nacional no pondrá punto final a la crisis de EE, aunque acelerará previsiblemente la escisión y la aparición de una nueva fuerza política en Euskadi.

La expulsión de cinco de los seis parlamentarios, alineados con el sector crítico Auñamendi, se realizó en votación secreta y caso por caso. Los 47 delegados del sector oficial, Renovación Democrática, actuaron casi al unísono, mientras los 42 de Auñamendi permanecían en la sala y se negaban a participar en las votaciones. Los sancionados anunciaron que recurrirán ante la comisión de garantías porque "se han vulnerado derechos y libertades amparados por la Constitución".La sanción se produce por "falta muy grave", al negarse los cinco parlamentarios a acatar una resolución de la ejecutiva. Según el texto, sólo los órganos regulares del partido pueden decidir su orientación y la política de alianzas y el grupo parlamentario está obligado a cumplirlas. Los siete representantes de Auñamendi en la ejecutiva dimitieron el pasado martes y se negaron a votar la misma resolución.

Los críticos consideran rotas las bases de la convivencia en el partido y no admiten más recurso para restablecer la normalidad que la convocatoria de un congreso extraordinario. Acusan también al secretario general, Jon Larrinaga, de haberse subordinado al PNV al apoyarle por decisión unilateral en su objetivo de expulsar del Gobierno de Vitoria a Eusko Alkartasuna, en vez de gestionar con ésta formación una salida razonable a la crisis del Ejecutivo.

Además de Aulestia, los expulsados son Igone Arteagabeitia, Xabier Gurrutxaga, Koro Agote y Pablo Ruiz de Gordejuela. Gurrutxaga fue hasta el congreso del pasado febrero vicesecretario general del partido. El sector oficial queda con un sólo parlamentario en la Cámara vasca, el vicesecretario general Xabier Marklegi.

Larrinaga dijo que la expulsión resulta traumática pero era necesaria y servirá para iniciar la solución de la crisis. "Estamos dando un mal espectáculo a la sociedad", aseguró, "y sobre todo no nos estamos comportando como buenos socios de Gobierno". Para el secretario general, la crisis se ha prolongado demasiado.

"El daño que se ha hecho al partido desde dentro ha sido muy fuerte", añadió Larrinaga, "y nos va a costar salir de esta situación, pero desde hoy vamos a ganar en cohesión y en coherencia y se va a conocer lo que es la auténtica Euskadiko Ezkerra". El secretario general rechazó la utilidad de un congreso extraordinario para solventar el enfrentamiento.

La ruptura con los antiguos dirigentes se produjo, según informó el presidente del partido, Juan María Bandrés, sin un grito ni un mal gesto de crispación en la asamblea. Al menos formalmente, EE hizo honor a su tradición. Todos los delegados de Auñamendi en la asamblea la abandonaron nada más finalizar la votación y ovacionaron en los pasillos a sus cinco parlamentarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 1991

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  • Los representantes de Auñamendi no votaron