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El fracaso del atletismo español en Tokio realza el ascenso de la natación

El fracaso del atletismo español en los recientes Campeonatos Mundiales de Tokio, donde consiguió la tercera parte de sus propias expectativas, ha realzado la magnífica actuación de la natación en los anteriores Campeonatos de Europa en Atenas. A menos de 11 meses de los Juegos de Barcelona, el deporte acuático, de la mano de Martín López Zubero y del waterpolo, se convierte en la mejor opción de triunfo en las modalidades importantes.

El atletismo español llevó a Tokio a 62 atletas, 44 hombres y 18 mujeres. El presidente de la federación, José María Odriozola, declaró que sus metas eran tres medallas, Sandra Myers en 400 metros, Fermín Cacho en 1.500 y Daniel Plaza en 20 kilómetros marcha, y 15 finalistas. El balance fue justamente la tercera parte: una medalla de Myers y sólo cinco finalistas. Plaza fue descalificado en la falsa lotería de la marcha, una baza relativa.El problema ya no es que siga habiendo escasas posibilidades de medalla, como ocurría en los primeros tiempos positivos de González y Abascal. Lo grave es que el nivel general puede coquetear con el ridículo. Una mirada a las pruebas de fondo es desolador. La mayoría de atletas hispanos ni siquiera pasaron la primera criba de las series.

El atletismo ha recibido del plan ADO de ayuda olímpica 1.115 millones desde 1988. Su patrocinador, Coca Cola, empezó dando la mayor cantidad de todos los deportes, 250 millones y este mismo año ha dado casi 310. Aunque de los 62 atletas presentes en Tokio sólo la tercera parte están incluidos en el programa ADO (22 hombres y cuatro mujeres) el resultado es igualmente significativo. No se justifica la participación de tantos atletas sólo porque hagan la mínima.

El fiasco atlético, sin embargo, se produjo inmediatamente después del éxito en los Europeos de una natación que ha recibido la mitad de dinero, 615 millones en estos cuatro años, de Leche Pascual. Aunque haya sido en un escalón de competición inferior, también ha sido sintomático. Martín López Zubero y la selección de waterpolo confirmaron su firmeza a gran nivel al mejorar sus triunfos de los anteriores Mundiales de Perth.

Fueron cinco medallas (tres de Zubero, oro y bronce en 200 y 100 espalda, y plata en 100 mariposa; plata en waterpolo y bronce de Sergi López en 200 braza), y ocho finalistas. Al revés del atletismo, la participación fue más restrictiva, sólo 25 nadadores, y el nivel general, incluso con finalistas en saltos y natación sincronizada, ha subido. Pero, sobre todo, hay un margen de seguridad insólito en los éxitos para lo que sucedía hasta hace poco en el deporte español. Con vistas a Barcelona se puede descartar el bronce de Sergi López en los 200 metros braza, e incluso la plata de Martín en los 100 mariposa. Pero en espalda, por ejemplo, los 200, e incluso los 100, son una baza segura para Zubero si llega al próximo verano con una forma similar a la exhibida ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de septiembre de 1991

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