Iván no dispara
Iván no ha disparado. Sorprendido, adormilado y sacado de su cuartel de madrugada, Iván, nombre genérico con que los soldados de la Wermacht alemana bautizaron a todos los combatientes del Ejército Rojo, todavía no ha disparado. Iván, por omisión (bendita omisión), ha conseguido tranquilizar un tanto los ánimos del mundo occidental y de los mercados de valores.En este contexto la Bolsa de Madrid consiguió ayer transformar el pavor en simple miedo, en prevención. Ante la ausencia de noticias sobre la situación en la Unión Soviética, tanto favorables como desfavorables, los dos bandos en que se ha dividido la inversión se dedicaron a trabajar con cautela. Para unos, animados por los bajos precios y por las señales de calma lanzadas por las autoridades económicas, era el momento de comprar. Para otros, aprovechando la subida, era el momento de retirarse con dignidad a la espera de acontecimientos. De esta forma, la Bolsa consiguió recuperar un tercio de las pérdidas sufridas el lunes, con un importante volumen de negocio.
Parcialmente recuperado del gran susto, el cuarto en cuatro años, el mercado se prepara para hacer frente a un largo periodo de incertidumbre. La confianza ha recibido un duro golpe. Aunque Iván continúe sin disparar la recuperación será lenta.
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