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Espejismos veraniegos

La semana pasada, cerró con cinco descensos sucesivos en los índices diarios de la Bolsa de Barcelona, lógica consecuencia de la atonía que suele dominar los mercados de valores durante los dos meses veraniegos.Ayer, en cambio, se registró una leve alza; pero no es imputable a ningún factor sobresaliente ni parece indicar un cambio en la tendencia de las cotizaciones. Se trata, como casi todo en esta época del año, de un mero espejismo veraniego. La subida en el índice general viene a ser como la imagen de un oasis en medio del desierto, una imagen vacía tras la que no hay palmeras, ni agua, ni una ruta que seguir.

El evanescente espejismo bursátil se sustentó en un volumen de negocio francamente escaso, pues sólo se contrataron 149 clases de acciones. Las variaciones de las cotizaciones en todos los sectores fueron significativas, especialmente en los valores textiles y papeleros, coincidiendo, curiosamente, con la crisis de La Seda de Barcelona.

Pero esas oscilaciones, esos mínimos dientes de sierra, poco permiten adivinar cuál será la tendencia en los próximos días de tedio; aunque, a buen seguro, seguirán abundando los espejismos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de agosto de 1991