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Cinco candidatos tienen posibilidades de suceder a Suárez, según los dirigentes regionales del CDS

La convención nacional del CDS celebrada el sábado en Madrid ha servido, según dirigentes regionales, para despejar las incógnitas ideológicas y de proyecto de futuro y para perfilar los nombres de los posibles candidatos a la sucesión de Adolfo Suárez. Raúl Morodo, Rafael Calvo Ortega, Antonio Fernández Teixidó, Rafael Arias Salgado y José Ramón Caso, con independencia de los apoyos que puedan recibir, convencieron a los asistentes de que "hay dirigentes que pueden encabezar el nuevo partido".

Los dirigentes regionales consultados ayer afirman que la convención dio un vuelco en la sesión de la tarde, después de que tras los trabajos de la mañana cundiera la decepción al haberse consumido varias horas en la lectura de los 10 documentos redactados con vistas al congreso de septiembre y sin que se apuntaran las preocupaciones que a todos embargaban.Las intervenciones de la tarde elevaron el nivel político e ideológico y animaron a los asistentes al considerar que, por primera vez en muchos años, en el CDS se entraba en el nudo de los problemas. Los discursos de Rafael Calvo Ortega y de Antonio Fernández Teixidó hicieron pensar a distintos dirigentes que en ambos podría estar el tándem que dirigiera el partido tras el congreso, por lo que a partir de esta semana comenzarán a presionarles para que decidan tal paso.

El discurso de Raúl Morodo causó igualmente una excelente impresión, por lo que se le incluye entre las personas a "tantear". En torno a Rafael Arias Salgado existen mayores suspicacias al no contar con excesivos apoyos en la organización, aunque se reconoce que debe ser otra de las personas a tener en cuenta para el próximo comité ejecutivo.

Por último, el actual secretario general, José Ramón Caso, aunque tiene adversarios por viejas rencillas o por considerar que su ligazón a Adolfo Suárez no ofrece la buscada imagen de cambio, desde ayer contaba con juicios menos críticos al reconocerle valía política y merecedor de estar en la próxima dirección. Estos dirigentes reconocen que Caso se defendió muy hábilmente de los reproches directos e Indirectos de los que fije objeto, aunque se califica de desagradable la pelea dialéctica que mantuvo con dirigentes asturianos, que éstos sí acusaron a Caso, y por ende a los actuales miembros de la dirección, de los males del partido.

Caso les respondió que todos eran corresponsables de la pérdida de apoyo. No obstante, todos los intervinientes apelaron a la necesidad de la renovación, por lo que implícitamente se estaban poniendo en contra de la continuidad del secretario general.

Aunque los resultados de esta convención no aparezcan de forma visible, dirigentes regionales aseguran que a partir de ésta el CDS empieza una nueva etapa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de julio de 1991