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EUROPEO DE BALONCESTO

Penoso triunfo de España ante Bulgaria

ENVIADO ESPECIALEspaña ganó a Bulgaria y ahí acaba lo positivo. España defraudó una vez más y ahí empieza lo negativo. El equipo español sigue paseando por esos campos de Dios una imagen débil, desconfiada, incomprensible para la capacidad técnica y física de sus jugadores. Permitió que una voluntariosa se lección búlgara le tuviese contra las cuerdas.

Pero se olvidó de una premisa fundamental. Las diferencias entre los equipos hay que demostrarlas y la forma de nacerlo comienza en la defensa de tus intereses, es decir, de tu canasta. La selección española no está en condiciones de plantearse la disposición de los partidos en base a su ofensiva pues la fluidez del ataque brilla por su ausencia. Los sistemas, salvo jugadas aisladas, son inoperantes y finalmente todo queda a la inspiración individual de Villacampa, Epi o Martín. Epi posibilitó la victoria con dos triples casi consecutivos en el momento crítico del encuentro, y Martín mantuvo la calma para anotar los dos tiros libres definitivos.

Enfrente, como en otras muchas ocasiones -recordar el encuentro ante Australia que cerró el pase a las semifinales de Seúl- dos tiradores en racha, Tzenov y Madenov, y el resto especialistas en las peleas. No hizo falta mucho más. Una y otra vez estos dos Jugadores eran capaces de encontrar posiciones de tiro de tres puntos y sembraban el desconcierto.

En estas circunstancias, España, y en concreto Epi y Antúnez, tomaron la mejor decisión. Si no puedes con tus enemigos, haz como ellos. El encuentro cambió de fisonomía a base de la misma medicina utilizada por los búlgaros, o sea, a bombazo limpio por detrás de la línea de 6,25. En 50 segundos se pasó de un preocupante 70-77 a dominar por primera vez en casi todo el partido (79-77). Restaban seis minutos.

Pero a España, por faltarle, también le faltaba capacidad de rematar la faena, por muy mala que ésta hubiese sido. Los búlgaros, con el partido perdido, sacaron de su arcaico laboratorio una presión que les dio dos posesiones. Martín lo arregló, pero sus dos tiros libres, a cinco segundos del final no hacen olvidar todo lo que pasó en los 39 minutos y 55 segundos anteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de junio de 1991