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El líder Chioccioli sentencia el Giro con una nueva exhibición de fuerza en la etapa más dura

Marino Lejarreta dejó todas sus aspiraciones en una montaña que no figuraba en el trazado, la Marmolada, incluida inesperadamente en el trazado de la última jornada alpina a consecuencia de la anulación de la ascensión a otro puerto, el de San Pellegrino. Y la Marmolada coronó finalmente al líder Chioccioli, que soportó todos los ataques y supo rematar la jornada con un nuevo triunfo en solitario. Lejarreta perdió 6.36 minutos para bajar cinco puestos en la general, por lo que incluso subir al podio ha quedado fuera de su alcance. El francés Fignon abandonó a mitad de etapa.

La derrota de Lejarreta resultó excesivamente dolorosa porque todo apunta a que terminará su mejor Giro en una de las peores posiciones -fue cuarto el pasado año- La clasificación final, que señala diferencias estimables entre unos y otros, será injusta con el corredor español, quien hasta ayer representaba realmente al único candidato con capacidad para inquietar a Chioccioli. El líder redondeó la jornada con un nuevo acto de afirmación personal: primero resistió todos los ataques lanzados por los corredores del Gatorade en el penúltimo puerto para luego tomar la decisión final a falta de cinco kilómetros para la meta y escapar en solitario. Todos sus rivales acordaron ayer proclamarle anticipada e indiscutiblemente como el vencedor del Giro. La contrarreloj del sábado, con un trazado duro sobre un recorrido de 64 kilómetros, se ha convertido ya en mero trámite.La etapa de ayer, considerada la más dura del Giro, definida por el español Gastón como "infrahumana", tuvo un trayecto accidentado que provocó que se eliminasen unos 30 kilómetros de su recorrido, y con ellos la ascensión al San Pellegrino. Aun así, este recorte no dio lugar a sospecha alguna porque los efectos de la jornada se dejaron sentir sobre todos los protagonostas excepto uno, el líder. La organización improvisó la subida al puerto de la Marmolada, en el que se fraguó parte del resultado final.

Efectivamente, fue el equipo de Bugno, el Gatorade, el que decidió mover la etapa para colocar al líder, siempre desasistido, en posición dificil. Giovannetti fue el encargado de escapar en solitario para servir de cabeza de puente y el ritmo impuesto provocó las primeras deserciones, entre las que figuró la de Lejarreta y, algo más tarde, la del propio Bugno, devorado por su propia estrategia y presente en la meta a 3.33 minutos del líder.

A la subida al último puerto, el Pordoi, Chioccioll sólo tenía dos compañeros de viaje, sus compatriotas Chiapucci y Lelli. Por delante, insistía Giovannettí buscando el triunfo de etapa. Realmente, el suspense era muy limitado, y el líder se encargó de provocar el desenlace. A falta de cinco kilómetros lanzó un duro ataque que no encontró resistencia, corrió en persecución de Giovannetti, al que rebasó sin compasión, y desfiló en solitario hacia la meta.

Resurgir italiano

Lejarreta no hizo tragedia de la derrota. Hombre parco en palabras, habitualmente prudente en todas sus manifestaciones, eternamente pesimista, se limitó a corroborar que le fallaron las fuerzas, e incluso abundó en que la suspensión de la ascensión al San Pellegrino le había favorecido: "Si tenemos que subir el San Pellegrino tal y como íbamos, creo que habríamos perdido más tiempo". Marino Lejarreta difuminó las esperanzas de los enviados especiales españoles el día anterior, martes, cuando pronosticó que "había poco que hacer en este Giro".

A la vista de que las diferencias son ya notables -ni siquiera parece haber opción a una disputa por el podio dado que la diferencia entre el tercero el cuarto es de casi tres minutos-, el Giro queda conver tido en un trámite. Chiocciol alcanzará su mayor triunfo de portivo a los 32 años, mientra el ciclismo italiano no deja de destilar euforia por la aparición súbita de campeonisimos: el año pasado Bugno rompió la atonía de corredores italianos en la esfera internacional, para acompañarle Giovannetti en la Vuelta y Chiapucci en el Tour. Un año después, se incorpora a la élite Chioccioli.

El corredor español Ángel Camarillo y el italiano Roberto Pagnin, por otro lado, fueron expulsados de la prueba por haber sido remolcados por un vehículo en la etapa de ayer. Además fueron multados con 300 francos suizos, unas 22 pesetas. El corredor italiano pasó el Pordoi a 32 minutos y 38 segundos de su compatriota Chioccioli, mientras que Camarillo perdía en esos momentos 33,08 con respecto al vencedor final de la etapa y líder.

Clasificaciones. Etapa. 1, Chioccíoli, 5.09.40 horas. 2, Chiapucci, a 38 segundos. 3, Boyer, a 41. 4, Lelli, a 1. 12 minuto. 5, Conti, a 1.26. 6, Giovannetti, a 2.14. 7, Sierra, a 2.18. 8, Bernard, a 3.18. 9, Bugno, a 3.33. 11. Juan Tomás Martínez, a 4.04. 14, Lejarreta, a 6.36. 16, Chozas, a 7.42. 20, Gastón, a 7.58. Etxabe, a 8.01. Delgado, a 10. 11.

General. 1, Chioccioli, 83.52.39 horas. 2, Chiapucci, a 2.54. 3, Lelli, a 3.38. 4, Boyer, a 6.28. 5, Bugno, a 7.09. 6, Sierra, a 7.57. 7, Lejarreta, a 8.14. 10. Echave, a 15.12. 12. Chozas, a 17.50. 14. Bernard, a 24.37. 15. Delgado, a 26.27.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 1991

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  • El español Lejarreta llegó a 6.36 minutos y descendió al séptimo de la general