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Detenido por matar a su amigo con un punzón en una bañera

Álvaro Pedro Picardo, de 27 años de edad, ha sido detenido por el Grupo de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial como presunto autor del homicidio de Ramón Carlos Herraiz, de igual edad, ocurrido el pasado 25 de marzo, según informó ayer la Jefatura de Policía de Madrid.Pedro Picardo, que se ha confesado autor del homicidio, ha declarado a la policía que la víctima le hacía chantaje y que le mató propinándole varios golpes en la cabeza con dos botellas y clavándole, repetidas veces, un punzón en el tórax.

El cadáver de Ramón Carlos Herraiz, calificado por los vecinos de su inmueble -ubicado en el número 24 de la madrileña calle de Sombrerería, en el barrio de Lavapiés- como un "chico estupendo y muy educado", fue hallado el 27 de marzo, totalmente desnudo y ensangrentado, dentro de la bañera de la vivienda de sus padres, quienes se encontraban ese día de vacaciones.

Pedro Picardo, compañero de estudios del fallecido, ha declarado a la policía que el homicidio ocurrió sobre las doce de la noche del pasado 25 de marzo, después de que Herraiz le franqueó la entrada a su casa y le invitó a beber un par de benjamines. También ha revelado que aprovechó un "descuido de su amigo" para golpearle con el casco de una botella, quedándose aquél inconsciente. A continuación, lo desnudó y llevó a la bañera.

El diario sensacionalista Claro afirmó en su edición de ayer que Pedro Picardo es miembro del Cesid -servicios secretos militares- y que mantenía relaclones homosexuales con Herraiz. La policía no confirmó ni desmintió ayer estos extremos.

Una vez en la bañera, y cuando la víctima comenzaba a recobrar el conocimiento, el presunto homicida volvió a golpearle en la cabeza con el casco de otra botella, al tiempo que su víctima pedía auxilio a gritos. Pedro Picardo lo acalló hincándole el punzón en el pecho.

Unos vecinos del inmueble escucharon ruidos extraños ese día, y decidieron avisar a la policía tras comprobar que una luz del interior de la casa llevaba encendida casi dos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de abril de 1991