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CARTAS AL DIRECTOR

En la selva africana

Le escribo esta carta desde mi posición incomunicada aquí en Murcia. ¿Incomunicada en la España del nuevo orden, etcétera, etcétera? ¿Cómo? Pues, sencillamente, gracias a la gran habilidad de la compañía telefónica que posee nuestro país.Hace ya más de seis meses que hemos firmado el contrato, pero aún no tenemos el teléfono. Permítame que cuente, lo más escuetamente posible, lo sucedido.

Hace unos cinco meses vinieron los técnicos para instalar el dichoso teléfono (a nosotros y a otros vecinos). Nos dijeron que por donde había que meter los cables les era imposible y se fueron. Pasaron las semanas y, como nadie se dignó a informarnos de lo que iba a pasar , nos pusimos en contacto con ellos. Nos dijeron que nosotros teníamos que habilitar el sitio por donde pasaran los cables.

Fui a la Oficina del Consumidor para exponer nuestra queja. Al cabo de varias semanas apareció por aquí el ingeniero técnico con los planos. Y, ¡sorpresa de sorpresas!, me mostró los planos y me dijo que, según éstos, los cables tenían que pasar por fuera, apoyados en las casas vecinales y en unos postes. Miró por donde los otros técnicos habían metido algunos cables para así conectar a ciertos vecinos y comentó que eso era una chapuza, y que de ninguna manera figuraba en los planos oficiales.

Me aseguró entonces que el problema se arreglaría en una o dos semanas. Eso fue hace ya dos meses, y no hemos vuelto a oír nada de esa gran empresa que es la Telefónica. ¡Cómo se nota que tiene tanta competencia!

He vuelto a la Oficina del Consumidor, pero en estos momentos están buscando personal nuevo. Creo que Telefónica podría hacer lo mismo, y con mucha más prisa. España está en Europa, pero su única compañía de teléfonos está más bien en la selva africana-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de marzo de 1991