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Cartas al director

Las lágrimas de un soldado iraquí

Hoy te he visto en televisión, cuando salías de una trinchera llorando y te acercabas a un soldado (alguien te dijo que enemigo) intentando besarle la mano. Fue una escena fugaz, pero te vi, o te avergüences nunca de esa imagen.No sé cómo te llamas ni quién eres, pero me gustaría abrazarte. Y fundir tu miedo y el mío en ese abrazo. Y juntar tus lágrimas y las mías. Porque tu gesto y tu beso no son de sumisión, ni de rendición, es de amor a la vida; hay que amarla mucho para agradecerla así.

Tu beso no fue necesario, por eso fue auténtico. Tal vez llevaba muchos días esperando en tus labios.

Ojalá puedas dar muchos pronto a tus seres queridos. Pero hoy, estés donde estés, yo, madre de un inminente soldado, te amo.-

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