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NECROLÓGICAS

Manuel García-Pelayo, primer presidente del Tribunal Constitucional

Manuel García-Pelayo y Alonso, primer presidente del Tribunal Constitucional español, falleció el lunes pasado en Caracas, a consecuencia de una trombosis que le mantuvo en su domicilio durante los últimos años. En cumplirniento de sus deseos, los restos mortales de García-Pelayo serán trasladados a España, adonde llegarán mañana, jueves.García-Pelayo nació el 24 de mayo de 1909 en la localidad zamorana de Corrales. Estudió Derecho en Madrid, en donde se doctoró en 1934. Amplió estudios en las universidades de Viena y Berlín y en 1936 fue encargado de la cátedra de Filosofía del Derecho en Madrid. Durante la guerra civil española fue oficial de Estado Mayor en el Ejército Republicano y, como consecuencia de la derrota, permaneció recluido en campos de concentración y más tarde se exilió a Latinoamérica.

Fue profesor universitario en Argentina, Puerto Rico, México y, sobre todo, Venezuela, en cuya universidad central fundó y dirigió el Instituto de Estudios Políticos. Su obra intelectual, de primera magnitud, estuvo preferentemente dedicada al estudio científico del poder. Además de sus libros de texto sobre derecho político y constitucional, disciplinas de las que fue catedrático y maestro de varias generaciones, entre las varias decenas de obras de García-Pelayo figuran El Estado social y sus implicaciones, Las transformaciones del Estado contemporáneo, Los m¡tos políticos y El Estado de partidos.

García-Pelayo se encontraba en 1980 en Venezuela, adonde fue llamado para presidir el Tribunal Constitucional español. Permaneció en el cargo desde julio de 1980 hasta el 22 de febrero de 1986, fecha en que lo abandonó por motivos de salud. Poco después fijó su residencia en Caracas hasta su muerte. Los momentos rnás tensos de su mandato fueron aquellos en que García-Pelayo hizo uso de su voto de calidad para dirimir el caso Rumasa y la sentencia sobre la ley del aborto, en el primer caso a favor del legislativo y en el segundo en contra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de febrero de 1991