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Entrevista:

"El balón, mejor que la prima"

Alfonso Pérez Muñoz, de 18 años, hizo realidad el domingo, ante el Zaragoza, su sueño de debutar en el Real Madrid. Jamás podrá olvidar ese momento. Además, arrebató a Butragueño un apodo casi mítico. A partir de ahora, el niño es él. Para perpetuar el día, se quedó su uniforme y el balón, firmado por todos sus compañeros. "Este detalle me hizo más ilusión que mi primera gran prima", confiesa.

"Hasta el domingo no era nada y ahora Alfonso resume la transformación de su vida. "Nunca había jugado con tanto público. Me impresionó. Cuando se me ovacionó al ser sustituido, se me puso la carne de gallina. Se me nubló la mente y sólo veía cabezas. Luego, los fotógrafos... Fue inolvidable", dice.Sólo tiene palabras de agradecimiento: "Si no hubiera sido por el apoyo de los jugadores y los técnicos, no habría jugado igual. Me habrían podido los nervios. Fue importante que la gente estuviera conmigo. Eso da mucha moral. Estaba deseosa de aplaudirme porque gusta de ayudar a los que empiezan". El club también se sumó a las felicitaciones. A través del gerente, Manuel Fernández Trigo, le obsequió el uniforme que se puso en su debú y el balón, firmado por la plantilla: "Fue un detalle bonito. Me hizo más Ilusión que cobrar mi primera prima sustanciosa".

Una fecha grande en su ambiente habitual: "Mis padres y mis tíos fueron al partido. Mi madre y mi tía lloraron de emoción cuando salté al campo. Al final, me besaron y abrazaron y el que se emocionó entonces fui yo. Al llegar a mi barrio, mis amigos me estaban esperando en un cafetería. Me felicitaron y, como hay muchos del Atlético, me dijeron en cachondeo: 'no juegues el miércoles'".

Lo cierto es que no esperaba jugar ante el Zaragoza: "No creí que lo hiciera tan pronto. De pequeño, ni se te pasa por la cabeza. A medida que subes de categoría, lo vas viendo más cerca, pero siempre como un sueño lejano. Lo peor de mi debú fue el motivo: las lesiones. Si dependieras únicamente de eso, acabarías deseando que los compañeros se lastimaran".

"Esto me puede perjudicar"

Ya en el campo, Alfonso demostró poseer un amplio repertorio. Pero la jugada que se grabó en la mente de los aficionados fue el gol que le sirvió en bandeja a Losada: "Puede ser raro hacer lo que hice, máxime la tarde del debú. Pero no soy egoísta. Siempre prefiero pasar la pelota a quien está desmarcado. No puedo buscar la fama con el ansia de marcar. De todas formas, tengo que tirar más a puerta porque apuro demasiado la jugada".

Alfonso se sorprende del revuelo: "En parte, me puede perjudicar tanta expectación. Se había hablado mucho de mí. La gente no me había visto jugar y estaba en tensión para ver quién era ese Alfonso. Estaba nervioso. Si no lo hubiera hecho bien, habría decepcionado". El delantero prefiere que no sele considere aún un ídolo: "En el Madrid hay ya muchos jugadores carismáticos. Yo no puedo serlo ahora porque soy muy joven: Tengo mucho que aprender".

Alfonso recuerda sus primeros contactos con sus nuevos compañeros: "Nunca les pedí autógrafos por corte. Me impresionaba verlos en persona. Una vez me atreví a pedirle unas botas a Hugo. Tampoco se me olvidará un detalle de Michel: entró en el vestuario de los infantiles y nos regaló unas botas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 1991

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