Justa victoria del Valencia ante el Athletic en Bilbao
El Valencia sentenció en dos jugadas a balón parado su particular ejercicio de dinamismo futbolístico. Desde el primer minuto los hombres de Víctor Espárrago inundaron todas las parcelas del terreno favorecidos por un enviadiable manejo del balón y un estricto orden estratégico. La única réplica del Athletic se fraguó horas antes de¡ partido cuando la manguera despellejó el césped de la catedral, de forma tan ostensible como inútil. Futbolísticamente, el Athletic ofreció una imagen paupérrima.Clemente sorprendió a la parroquia, confiando a Loren, un jugador que llegó como goleador y se desenvuelve como defensa en los desplazamientos, el criterio ofensivo del equipo. De tal guisa, los rojiblancos colocaron un desierto entre las líneas defensiva y atacante, en el que el Valencia se movió a sus anchas y fundamentó una victoria que debió ser más abultada.
El oficio de Roberto y Tomás en esas lides tuvo el apoyo exquisito de Quique para lanzar a Penev que acabó sacando de sus casillas a la escuálida defensa bilbaína. Condenado Valverde al ostracismo, el Athletic de Bilbao se ahogó en sus propias miserias, es decir, en la falta de recursos, de carácter y de repertorio para salir de las crisis que acabó dilapidando los gramos de esperanza que había amasado tras las victorias en las jornadas anteriores frente al Real Madrid y el Español.


























































