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Detenido un cartero por apropiarse del paquete bomba que hirió a su esposa

Un paquete bomba, presumiblemente de ETA, estalló a medianoche del pasado lunes en Madrid en el domicilio del cartero Miguel Rivas García, cuya esposa, Concepción González Álvarez, resultó herida de "pronóstico grave". El cartero confesó ayer por la tarde a la policía que el paquete no iba dirigido a él y que lo había sustraído en su lugar de trabajo de la oficina postal de Manoteras. El funcionario permanecía ayer detenido en dependencias policiales.

La detención del cartero Miguel Rivas ayer tarde puso término a una jornada de confusas y contradictorias declaraciones del matrimonio afectado por esta nueva acción terrorista, presumiblemente obra de ETA. Un paquete-bomba que contenía una escasa cantidad de explosivos estalló a medianoche del pasado lunes en el domicilio del cartero Miguel Rivas García, situado en el piso 4º izquierda del número 36 de la calle Muela de San Juan, en el distrito de Vallecas.El estallido se produjo cuando la esposa del funcionario intentó abrir en el salón de la casa un paquete-bomba que, según la primera declaración ante la policía del cartero, acababa de recoger en el buzón de su domicilio.

A consecuencia del estallido, Concepción González Álvarez resultó herida, y al cierre de esta edición se encontraba hospitalizada en la madrileña clínica de Loreto.

El parte médico de ayer tarde señalaba que Concepción González Álvarez presentaba otorragia bilateral, subfusión conjuntival bilateral, diversas heridas puntiformes en cara, mano izquierda y muslo derecho, y una herida en el muslo izquierdo con pérdida de sustancia y presencia de objetos metálicos de cinco a ocho centímetros de longitud. El pronóstico de la paciente era grave, dado que las lesiones precisan más de 15 días para su curación, aunque las mismas tienen carácter leve, informa Luz Sánchez Mellado.

Inocentada y falta de reparto

Un familiar de Concepción González declaraba en la mañana de ayer, antes de ser detenido el cartero, que la víctima al recoger el paquete del buzón pensó que "podía tratarse de un artículo de broma de los que se venden en la Plaza Mayor y que era una inocentada" La herida manifestó: "Me llevé un susto grandísimo. Me encuentro bien, aunque sin encontrar explicación a lo que ha pasado, ya que debe tratarse de una confusión". Fuentes policiales indicaron que el cartero se resistió inicialmente a que los agentes entrasen en su domicilio tras el estallido.Funcionarios de Correos indicaron ayer a este diario que el cartero que cubre el reparto de ese área no entregó el pasado lunes ningún paquete en el citado buzón. El Gabinete de Prensa de Correos aseguró en la mañana de ayer que no manejaba la hipótesis de que el cartero hubiera sustraído el paquete y sólo indicó que estaban "a disposición de las gestiones que pida la policía".

En la tarde de ayer, el cartero confesó a la policía que sustrajo el pasado lunes en la oficina de Manoteras donde trabajaba una agenda y un paquete con forma de libro que resultó ser el artefacto explosivo. Éste, al abrirlo la esposa, estalló sólo de modo parcial. Contenía una cantidad indeterminada de amonal, multiplicador y cebador. El nombre del libro era El Buen Soldado. Fuentes policiales indicaron que el destinatario era una empresa privada española de servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de diciembre de 1990

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