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Entrevista:

"Debemos desarrollar más las relaciones con los europeos"

Takako Doi, presidenta desde hace cuatro años del Partido Socialista de Japón (PSJ), es uno de los escasos rostros que no resultan anónimos en esa vasta llanura gris que conforma la clase política japonesa. Elegante y atractiva, Doi, soltera, que tiene 62 años muy bien llevados, cumple el guión cuando responde con altiveza cuestiones relacionadas con el futuro del país, el emperador o la socialdemocracia.

Su oficina parlamentaria es pequeña y la antesala de su despacho tiene características de miniatura. Esta es la primera y hasta ahora única mujer que lidera una formación política en Japón y posiblemente la figura política más popular del país.Doi fue elegida en septiembre de 1986 para tratar de cerrar la división que había entre moderados y radicales. La crisis quedó atrás, pero no ha desaparecido todavía un fuerte sustrato de ortodoxos de izquierda dentro del partido. El pragmatismo de Doi llevó al PSJ a conseguir un gran éxito en las elecciones parlamentarias de 1989 y 1990.

Pese a ello algunos analistas piensan que el PSJ ha tocado techo y descartan, al menos durante los próximos 10 años, que sea capaz de sacar a los liberales del poder: "Bueno, creo que la democracia significa precisamente asegurar que se pueda producir un cambio de poder. Hasta ahora, nosotros, los socialistas, hemos sido también responsables de no haber podido salir de la oposición. Aunque a lo mejor todo esto refleja la posibilidad de que Japón no sea un país democrático, en donde la democracia no está completamente garantizada. Tal vez nos queda por recorrer mucho camino".

Recuerda la líder del PSJ cuánta satisfacción produjo en Japón en los años ochenta que los socialistas franceses y españoles llegaran al Gobierno: "¡Qué bien -nos dijimos- que Mitterrand y González hayan ganado! Pero lo que aquí hace falta es que la gente se crea verdaderamente que los socialistas somos capaces de solucionar los problemas tan bien como nuestros colegas franceses y españoles".

Pregunta. ¿Cómo será Japón en estos próximos 10 años? ¿Cree que tendrá un mayor protagonismo político mundial?

Respuesta. Japón lo que tiene que hacer es esforzarse para difundir y hacer comprender fuera nuestra actual identidad nacional, basada en la paz. Es importante lograr un reconocimiento mundial. Europa, por ejemplo, lo acaba de hacer en la reunión de la CSCE en París con la expresa declaración de renunciar a la guerra. Asia todavía no tiene foros como ése. Japón debe ganarse la confianza de los países vecinos contribuyendo con iniciativas en favor de la paz y del desarme y para lograr mayor equilibrio entre Norte y Sur.

P. ¿Está satisfecha con el papel que su país ha desempeñado hasta ahora en la crisis del Golfo? ¿Qué otra iniciativa puede tomar Japón después de los intentos inútiles del Gobierno por crear un cuerpo de paz?

R. Ante todo, querría decirle que Japón no tiene una Constitución arbitraria ni ha nacido de nuestro egoísmo. Sentimos el orgullo de tener una Constitución basada en la dolorosa experiencia de la pasada guerra mundial, que causo la muerte de tres millones de japoneses y de veinte mi ones de asiáticos. El artículo 9 de la Constitución hace una expresa renuncia al uso de la fuerza.

El PSJ rechazó, como el resto de los demás partidos de oposición, la propuesta del Gobierno para crear un cuerpo de paz de civiles y militares que actuara en actividades de paz coordinadas por la ONU: "El proyecto tuvo que ser derogado porque el envío de soldados al extranjero era violar la Constitución. Una abrumadora mayoría de japoneses se opuso a esa idea, que suscitó también aprensión en los demás países de Asia. Japón debe colaborar a solucionar el problema con ayuda económica y civil, pero no con soldados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de diciembre de 1990

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