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Dos supuestos terroristas niegan su militancia

Núria Cadenas Alabernia y Jordi Petit Ferrer, juzgados ayer en la Audiencia Nacional junto con Jaume Palou Guijarro y Guillem Godó Blasco por el atentado frustrado de Terra Lliure contra una residencia militar en Barcelona, negaron ante el tribunal pertenecer a la organización terrorista y tener nada que ver con la citada acción.Godó y Palou, por el contrario, admitieron su militancia en la banda, aunque negaron haber intentado colocar un artefacto explosivo -compuesto por cinco kilos de cloratita- en la Residencia de Oficiales, situada en la avenida Diagonal de Barcelona, en la madrugada del 9 de septiembre de 1988.

Tanto las declaraciones como las actitudes de los cuatro acusados durante el juicio evidenciaron la división existente, entre Godó y Palou, por un lado, y Cadenas y Petit, por otro. Lo único que tienen en común los cuatro son los cargos del fiscal, Eduardo Fungairiño, quien solicita una pena de 36 años para Godó y de 30 para los tres restantes por pertenencia a banda armada, tenencia de armas y explosivos y el atentado frustrado.

A la vista se desplazaron un centenar de personas desde Valencia y Barcelona, dentro de la campaña de apoyo promovida hacia Núria Cadenas por sectores independentistas catalanes. También acudieron al juicio el senador independiente por el PSC, Francesc Ferrer, y el diputado de Iniciativa per Catalunya, Joan Josep Armet. Antes de entrar en el edificio de la Audiencia Nacional, la policía cargó contra los, independentistas.

Núria Cadenas, de 20 años, se presentó como miembro y dirigente del movimiento independentista Maulets, integrado en Catalunya Lliure. Cadenas contó que aquella noche se encontró casualmente con Petit y Palou y que fueron a varios bares antes de ser detenidos cuando se hallaban en las proximidades de la residencia militar. Los tres dijeron no saber nada sobre una bolsa que les encontró la policía y que ocultaba el explosivo. Godó, por su parte, negó haber dado las órdenes de llevar a cabo el atentado a los otros tres acusados.

La sesión del juicio de ayer quedó interrumpida ante la ausencia de los inspectores de policía que debían actuar como testigos del fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 1990