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Lección de manual

La definición de manual de que "capital es la parte de la riqueza destinada, no a ser consumida improductivamente, sino a la producción de nuevos bienes" hace tiempo que ha dejado de tener vigencia para inversores de salón, barandilleros y magos del CATS. Los inversores saben bien que sus ahorros están destinados a ser devorados o a devorar al contrario en esa marea llamada mercado en la que la fuerza de la cantidad impone su ley y lo arrastra todo con ella.Ayer, por ejemplo, el mercado hizo que un inversor con una cartera ideal, equivalente a la que recogen las ponderaciones del índice general de la Bolsa de Barcelona, se fuera a su casa a mediodía con una pérdida de. 4,3 puntos y con la recóndita esperanza de que una buena apertura en Wall Street pudiera aligerar estas pérdidas en el vespertino mercado continuo. Sin embargo, el mercado continuo llegó, se fue y no hubo nada. Ganar una vez cada dos meses, como ocurrió en la sorprendente subida del martes, ya es suficiente. Faltan alicientes y nada indica que vayan a aparecer en los próximos días. La renta fija y los activos monetarios siguen en pleno momento estelar aunque, eso sí, resultan mucho menos divertidos que la Bolsa.

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