Siderunión deberá presentar una OPA sobre Acenor, empresa controlada por el BCI

La venta de la participación de control de Acenor que fue adjudicada al consorcio vasco Siderunión implicará la obligación de efectuar una oferta pública de adquisición de acciones (OPA) sobre el capital de aquella compañía, controlada actualmente por la entidad pública, el Banco de Crédito Industrial (BCI), según fuentes de la Administración. La OPA es, en la actualidad, el gran obstáculo con que tropieza la operación de venta, aunque tanto el Ministerio de Industria como el grupo comprador se muestran unánimes a la hora de apostar por un rápido acuerdo.

La oferta pública de adquisición (OPA) constituye un imperativo ineludible desde el momento en que Acenor es una empresa cotizada en bolsa y teniendo en cuenta también que la participación objeto de transmisión patrimonial asciende al 42,5% del capital. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que preside Luis Carlos Croissier, se ha mostrado rotunda a la hora de recordar dicha eventualidad, que lógicamente implicará un esfuerzo financiero por parte de Siderunión. El capital de Acenor es de 5.427 millones de pesetas nominales, pero su valor de mercado ronda actualmente la mitad de este importe, como consecuencia de la crisis bursátil que afecta de forma generalizada a todos los valores, como consecuencia de los efectos desencadenados por la invasión de Kuwait por parte de Irak.

El grupo comprador -en el que participan las compañías siderúrgicas Marcial Ucín, Patricio Echevarría y Aforasa junto a la japonesa Mitsui- busca afanosamente alguna otra alternativa que evite la obligación de la oferta pública de adquisición de acciones, y consiguientemente tener que pagar a los accionistas minoritarios. Para ello Siderunión ha propuesto al Ministerio de Industria la posibilidad de efectuar una operación acordeón, consistente en la reducción a cero del capital y posteriormente llevar a cabo una ampliación.

Efecto ruinoso

Esta alternativa ha sido descartada sin contemplaciones por el departamento que dirige Claudio Aranzadi, ya que implicaría un efecto ruinoso para los socios minoritarios que tienen sus ahorros depositados en acciones de Acenor.En el fondo, la operación acordeón representaría la paralización de la venta, en cuanto que alguno de los pequeños accionistas impugnase el acuerdo en la correspondiente junta general, dando lugar a un pleito demasiado largo para las aspiraciones de la Administración, en su intento de enajenar rápidamente la compañía.Pese a todo, tanto el Ministerio de Industria como Siderunión se esfuerzan a la hora de manifestar su interés por llegar a un rápido acuerdo. En este sentido, directivos del grupo comprador aseguraron hace pocos días que "la compra de Acenor es totalmente irreversible", lo que ha servido para que la Administración recuerde a Siderunión el alcance de sus compromisos, entre los que figura la formalización de un depósito de 1.000 millones de pesetas.

La aportación en cuestión no debe entenderse como un aval que da derecho a una opción de compra, sino que constituye, a juicio del Ministerio de Industria, "la prueba fehaciente de la voluntad política del comprador". El depósito de 1.000 millones será, en definitiva, el paso previo para la formalización automática del acuerdo. En este caso, el contrato de transmisión patrimonial incluirá las condiciones suspensivas y resolutorias que sean precisas para salvaguardar los intereses de Siderunión ante cualquier "razón de fuerza mayor" que impida sacar adelante el plan de reflotamiento de Acenor.

Acenor fue adjudicada a finales del pasado mes de julio al grupo Siderunión en competencia con otros postores, entre los que destacaba el grupo catalán Celsa, que ofrecía menos dinero y una reducción de la plantilla cifrada en 1.000 trabajadores.

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