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Cartas al director

Abusos de la televisión

No soy una persona pacata, me considero con ideas modernas y el sexo no ha sido nunca un tema tabú, ni para mí ni para mis hijos, la visión del cuerpo ha sido siempre algo sano y mis únicos límites, los únicos que le pongo a mi libertad, son la libertad de los demás, no haciendo testigos de mi forma de vida a mis vecinos ni, sobre todo, a sus hijos, por si al ser las vidas de ellos distintas pudieran ser afectadas por la mía.A pesar de estas circunstancias o por mor de ellas, creo que todas las cosas deben tener un ámbito de moralidad bien entendida, y éste es precisamente aquel que nombro en la última parte del párrafo anterior; y es que siempre habrá de tenerse en cuenta la forma de vida de los demás y, sobre cualquier consideración, su edad, puest6 que sólo los padres (o en su defecto, y también como continuación, los educadores) deben determinar qué puede ver, oír o leer un menor.

Así, me es muy penoso disponer de un medio de comunicación como es la televisión, en el que después de acostumbrar a mis hijos a que sigan unas reglas generales de horario y de tipos de programas, a los que por su edad y ambiente familiar pueden acceder, aprovecha en cualquiera de sus cadenas de emisión, públicas y privadas, para poner a horas totalmente impropias anuncios de otros programas o cine en los que se puede mascar la violencia, ,el hablar procaz y el sexo truculento, o sea, una verdadera invasión de la intimidad.

Señores de la televisión, dediquen un poco de esfuerzo a controlar dichos anuncios y sean lo bastante hombres de familia, padres, humanos en definitiva, para olvidarse de la contabilidad en estas cosas y dar el pase publicitario a horas de menor audiencia infantil, lo que le agradeceríamos los padres,

Y ya que estoy en ello, y dada mi pereza para escribir este tipo de cartas, quiero aprovechar para pedirles que eleven su calidad de programas en el aspecto cultural, y que pongan otros como teatro, por ejemplo, ya que todos ustedes están cayendo en la misma trampa de conseguir el máximo de audiencia como sea, a costa del nivel cultural del país, que sólo ve cosas como Topacio, Cristal, Plexiglás y otras de igual jaez... ¡qué rápido olvidamos a José Bódalo! ¡cuánto desconocemos a Nuria Espert! Piensen que un mejor nivel de programas en un plazo medio haría ceder por costumbre a los televidentes y a plazo largo nos beneficiaría a todos.

Esto va sobre todo a las cadenas oficiales, que están obligadas a ello por definición.-

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