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ETA utiliza por primera vez un coche a distancia y mata a dos personas en Bilbao

Un guardia civil y un paisano resultaron muertos y dos policías municipales heridos al ser alcanzados por la onda expansiva de un coche bomba lanzado sobre las seis de la mañana de ayer por la cuesta que conduce hasta la garita del grupo fiscal de la Guardia Civil en el muelle de Uribitarte (Bilbao). El vehículo, que había sido robado por la noche a una pareja, contenía una bomba compuesta por 60 kilos de amonal y metralla, según confirmaron fuentes del Gobierno Civil. Las investigaciones policiales barajan la hipótesis de que el vehículo y la carga explosiva fueran activados por control remoto, aunque no descartan otras posibilidades.

El atentado se ha producido cuatro días después de que las administraciones central y vasca acordaran la adecuación de los Cuerpos de Seguridad del Estado en el País Vasco y el despliegue de la Ertzaintza (policía autonómica vasca).El miembro de la Guardia Civil José Manuel Alba Morales, de 22 años de edad, y el paisano. Luis Alberto Sánchez García, de 28 años de edad, murieron sobre las seis de la mañana de ayer al estallar un coche bomba con 60 kilos de amonal y diversa metralla.

En el atentado resultaron heridos los policías municipales Anselmo Amézaga Regúlez, de 29 años de edad, y Julio Fernández Fernández, de 24.

Tras la deflagración, ambos policías fueron trasladados al hospital de Basurto, donde quedaron ingresados. Julio Fernández fue operado de las heridas que presentaba en la región escrotal y sufre traumatismo, contusiones y heridas varias por la acción de la metralla, siendo su pronóstico grave.

Por su parte, Anselmo Amézaga presenta una herida en el hombro derecho con pérdida de sustancia, abrasión en la piel y erosiones en cuero cabelludo. Su estado es menos grave, según el parte facilitado al mediodía de ayer por el departamento de urgencias del centro hospitalario.

Fuentes de la investigación policial barajaban ayer como hipótesis que el comando Vizcaya de ETA Militar hubiese utilizado un sistema de control remoto para trasladar el vehículo hasta el lugar de los hechos y hacer estallar su carga mortífera. Según un testigo presencial, el coche fue lanzado marcha atrás por la calle de la Travesía de Uribitarte, que desemboca en la garita de la Guardia Civil, y antes de que colisionara con el puesto de policía se produjo la deflagración, que alcanzó de lleno al paisano y al guardia civil.

Coche averiado

Según diversas fuentes, el paisano se había acercado hasta las inmediaciones de la garita de la Guardia Civil para solicitar la ayuda de dos policías municipales que se encontraban allí, ya que su coche se había quedado sin batería. En esos momentos, el coche bomba comenzó a acercarse hacia su objetivo y, antes de que pudieran sospechar nada, hicieron explosión los 60 kilos de amonal.

No obstante, la policía señaló que los miembros del comando podrían haber bloqueado la barra de dirección del vehículo y, tras dejar caer el coche, haber activado el artefacto explosivo a distancia.

La onda expansiva produjo un enorme boquete en el suelo y ocasionó numerosos desperfectos en los coches y camiones que se encontraban en el lugar de los hechos. Asimismo, las ventanas de los edificios y tiendas que están a unos 200 metros de la garita policial se hicieron añicos, sembrando la calle de cristales. El vehículo utilizado en el atentado quedó completamente destrozado.

Horas después del atentado, una de las vecinas comentaba: "Creí que era el fin del mundo. Han estallado hasta los cristales del patio interior. Ha sido horroroso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 1990

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