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El Príncipe invita al primer ministro de Australia a visitar España

Un frío casi polar en Canberra, la capital de Australia, una urbe artificial, semejante a Brasilia, creada para albergar al Gobierno y a los funcionarios del Estado. Rodeada de un paisaje de montañas nevadas, la comitiva del Príncipe de España llegó ante el edificio que contiene la jefatura del Gobierno y el Parlamento a las nueve de la mañana de ayer (una de la madrugada en España). El primer ministro, el laborista Robert (Bob) Hawke, que ha arrastrado a su partido al récord histórico de cuatro victorias electorales consecutivas, sostuvo una entrevista con el heredero de la Corona y aceptó la invitación de visitar España que le transmitió Inocencio Arias, subsecretario de Exteriores.

Hawke recordó con especial calor la visita de los Reyes de España a Australia en junio de 1988 y lamentó que don Felipe de Borbón no dispusiera de más tiempo para conocer mejor el país. Hizo algunos comentarios acerca de los problemas que el Gobierno central tiene con los autónomos debido al reparto de ingresos procedentes de impuestos y se interesó vivamente por la educación del Príncipe. Le felicitó por estudiar Derecho y Economía ya que, según revelaron fuentes diplomáticas, Hawke considera que sin el conocimiento de estas materias es muy difícil adentrarse en los problemas de hoy.En el mismo edificio que alberga, con accesos diferentes, a la presidencia del Gobierno y al Parlamento, una vanguardista edificación de aire funcional coronada por la bandera de Australia, le fue mostrada al Príncipe una maqueta del pabellón de Australia en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. La presencia australiana pretende propiciar el descubrimiento del país, su industria, su fuerza de trabajo, más allá de sus fronteras y fomentar la propia investigación. En agosto de 1989, el Gobierno federal aprobó una partida de 25 millones de dólares australianos para el diseño, construcción y mantenimiento del pabellón australiano en la Expo 92.

El Príncipe se trasladó posteriormente a la estación de seguimiento espacial de Tidbinbilla, que está coordinada con Robledo de Chavela, cerca de El Escorial, y con otras dos en California. La Red del Espacio Profundo, que conforman estas estaciones, se dedica al seguimiento de naves como Galileo, lanzada al espacio en octubre de 1989. El Príncipe habló desde Tidbinbilla con el profesor Enrique Trillas, que trabaja en la estación española, a través de Goddard Voice (comunicaciones de voz de Goddard) y le prometió visitar la estación española después de conocer la australiana.

La jornada del Príncipe, que tenía previsto viajar hoy a Sidney, la ciudad más poblada de Australia, con casi cuatro millones de habitantes, se completó con una visita al Parlamento, donde almorzó, una ofrenda floral al soldado desconocido en el Australian War Memorial (un sombrío museo con la lista en bronce de todos los soldados australianos muertos en las guerras del mundo), una recepción a los miembros de la comunidad española y una cena en la residencia del embajador de España, José Luis Pardos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 1990

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