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Un duro golpe para el SPD

La vida de Oskar Lafontaine, el candidato socialdemócrata de Alemania Occidental a la cancillería, víctima de un atentado en Colonia, no parece en peligro. Es joven, goza de buena salud y debería recuperarse poco a poco de la grave herida que le infligió una desequilibrada. Esto no quiere decir que su larga indisposición vaya a constituir una dificultad mayor para un SPD que fundaba en el ministro presidente del Sarre todas sus esperanzas de reconquistar un poder perdido hace ocho años.( ... ) Oskar Lafontaine quería aprovechar las campañas de las elecciones regionales del 13 de mayo próximo en Renania-Wesfalia y en la Baja Sajonia, en las que más de un tercio del electorado germano occidental está convocado a las urnas, para poner en rodaje una máquina electoral, unos temas y unos discursos con vistas a las elecciones al Bundestag el próximo 2 de diciembre. ( ... ) Los efectos del atentado sobre la opinión pública alemana son dificiles de medir hoy: la emoción ha dominado sobre la razón, desde hace algunos meses, en el debate público centrado sobre la unificación. El mismo Oskar Lafontaine contribuía a esta polarización emocional al partir de un tajo el nacionalismo y el chovinismo que resurgía en Alemania. ( ... ) El SPD, una vez pasado el estado de conmoción, no puede hacer otra cosa que cerrar filas todavía más en torno a un líder incómodo, en ocasiones imprevisible pero irremplazable

27 de abril

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