_
_
_
_

Faldo, Ballesteros y Olazábal, por el título de Langer

El alemán occidental Bernhard Langer defiende a partir de hoy su título en el Open de España de golf, que se disputa en el Club de Campo de Madrid y que está dotado con 300.000 libras esterlinas (unos 55 millones de pesetas) en premios, de las que 50.000 (algo más de nueve millones) serán para el ganador. En principio, sus principales rivales son el inglés Nick Faldo, reciente vencedor por segundo año consecutivo del Masters de Augusta; Severiano Ballesteros, y José María Olazábal, al que el cántabro convenció el lunes para que participase.

Langer volvió a competir en nuestro país en 1989 después de una larga ausencia. Su regreso no pasó inadvertido porque se impuso en el Open de España, jugado entonces en su campo talismán de El Saler (Valencia), en el que en 1984 hizo el mejor recorrido de su vida, 62 golpes. Su nueva vuelta, la semana pasada, le supuso una victoria más, en esta ocasión en el Open de Madrid. No es de extrañar que se encuentre pletórico de ánimo.Pero la revalidación del título no va a ser sencilla para el germano. Entre otras razones, porque Faldo aspira a demostrar en su primera comparecencia europea tras su segundo triunfo en el Masters que es el golfista de juego más consistente en la actualidad; porque Ballesteros pretende resarcirse de su fracaso en la última cita de Puerta de Hierro, en la que los fotógrafos de la Prensa del corazón que perseguían captar el embarazo de su mujer, Carmen Botín, le desquiciaron, y porque Olazábal es consciente de que no puede pasar sin pena ni gloria por el Club de Campo después del caso que protagonizó en los días previos al advertir que no intervendría en él si no se le garantizaba un dinero fijo o no se le realizaba alguna otra oferta interesante -el propio Severiano, copropietario de Amen Corner, la empresa que organiza el Open, se entrevistó el lunes con él y le convenció de que no debía darle la espalda-.

La Copa Ryder

Al margen del examen de los jugadores en un certamen tan importante, la propuesta de la federación nacional para que sea precisamente en este terreno madrileño donde se celebre en 1993 la Copa Ryder también va a ser juzgada por los responsables de la asociación profesional (PGA) británica.

De cómo se desarrolle este Open, de que haya éxito de público y, en consecuencia, las perspectivas económicas sean buenas, de que su escenario convenza a quienes deben decidir enmayo..., depende que ese enfrentamiento bienal entre Europa y Estados Unidos sea en España, con lo que ello representaría para la promoción de este deporte -"sería el equivalente a que el torneo de tenis de Wimbledon se trasladase aquí", repite la federativa Emma Villacieros-, y no en Irlanda o Escocia.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_