El juez Garzón pide a Interior que le informe sobre el diálogo de Argel para procesar a la cúpula de ETA

El juez Baltasar Garzón ha dirigido oficialmente un escrito al ministro del Interior, José Luis Corcuera, en el que solicita detallada información sobre las frustradas negociaciones que tuvieron lugar en Argel entre representantes de la Administración y la cúpula de ETA. El propósito del magistrado es utilizar la información para procesar por inducción al asesinato a los dirigentes de la organización terrorista. La petición ha sido acogida favorablemente en medios de Interior, y se ha anunciado que emitirán una respuesta minuciosa acorde con la solicitud del juez.

Baltasar Garzón ha realizado la petición dentro de las investigaciones que realiza para deslindar las responsabilidades penales derivadas del atentado que miembros de ETA llevaron a cabo el 22 de noviembre de 1988 contra la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. En aquella acción, consistente en la explosión de un coche bomba, resultaron muertos el directivo de largometrajes de TVE Jaime Bilbao Iglesias, de 38 años, y el niño Luis Delgado Villalonga, de dos años y medio. Otras 20 personas, 14 de ellas de gravedad, resultaron heridas por efecto de la onda expansiva.La comisión directa del atentado fue atribuida a un comando itinerante de ETA Militar, aunque este extremo no ha llegado a demostrarse. Sin embargo, la dirección de ETA, en una entrevista concedida tres semanas después del atentado al entonces director de Diario 16, Pedro J. Ramírez se responsabilizaba del mismo, lamentaba las víctimas inocentes, pero insistía en que seguirían atacando los objetivos militares y policiales españoles.

El periodista autor de la entrevista fue citado a declarar por el juez en el sumario abierto por el atentado, pero se acogió al secreto profesional para no revelar qué dirigentes de la organización componían la dirección de ETA. Pedro J. Ramírez aseguró que sus interlocutores habían sido los máximos responsables de la organización y que, como explicaba en el periódico, éstos habían ordenado y asumido el atentado.

Datos y pruebas

El juez, con el fin de procesar a los integrantes de la dirección de ETA, ha solicitado a Interior que se le comunique quién participó como interlocutor por parte de ETA en las negociaciones de Argel. También pregunta quiénes de los dirigentes etarras tenían capacidad de decisión, y, en definitiva, quiénes forman la cúpula de la organización. El magistrado pide documentos y otros medios de prueba que certifiquen la respuesta de Interior, para que puedan ser utilizados en el proceso ser exhibidos en el correspondiente juicio.

Fuentes del citado departamento han destacado que la disposición del ministerio es inmejorable para todo aquello que sirva para combatir el terrorismo y han anunciado que se proporcionará al magistrado la información solicitada y toda la documentación y pruebas que sobre la cúpula de ETA tengan en su poder.

La mayoría de los dirigentes de ETA que se encuentran en Francia no tienen causas pendientes en España, o están reclamados por delitos comparativamente poco importantes para su responsabilidad cualitativa., Las autoridades judiciales francesas no conceden su extradición por la escasez de cargos contra ellos y la endeblez de las pruebas que suelen existir contra ellos. Un ejemplo reciente es el de Eloy Uriarte Guereño, Señor Robles, considerado responsable de las finanzas de ETA, que, tras ser detenido, fue puesto en libertad, a pesar de que las autoridades judiciales españolas solicitaron su extradición por estar procesado en el sumario de Sokoa.

Inducción

Por lo general, como responsables de los grandes atentados, sólo los autores materiales suelen resultar detenidos, procesados y condenados, pero no los dirigentes que ordenaron las acciones terroristas, que, de acuerdo con el Código Penal, podrían ser condenados por inducción al delito. Concretamente el bombazo contra la sede de Guardia Civil constituye delitos de atentado terrorista, dos asesinatos consumados, varios asesinatos frustrados, lesiones y estragos, entre otros.

En la entrevista realizada por Pedro J. Ramírez, la dirección de ETA se responsabilizaba de los atentados contra la sede de la Dirección General de la Guardia Civil del 22 de noviembre de 1988, contra la casa cuartel del mismo instituto armado en Zaragoza en diciembre de 1987, en el que murieron cinco niñas, dos mujeres y cuatro agentes, y contra el hipermercado Hipercor, en Barcelona, en junio de 1987, donde murieron 21 personas. La investigación y persecución de los atentados de Zaragoza y Barcelona se realiza en otros juzgados. El caso de Hipercor ya fue juzgado, y los miembros del comando Barcelona resultaron condenados a más de 30 años de cárcel, la máxima pena que puede cumplirse en España. Por este hecho se encuentra procesado como inductor el dirigente de ETA Santiago Arróspide, Santi Potros.

Una renovación constante

Los integrantes de la dirección de ETA, sobre la que el Ministerio del Interior informará al juez Garzón, llevan varios años renovándose constantemente. Como las investigaciones se refieren al otoño de 1988, Interior centrará sus informes sobre cuatro personas: José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera; Francisco Múgica Garmendia, Artapalo y Pakito; José Javier Zabaleta Elósegui, Waldo, y José Luis Álvarez Santacristina, Txelis. Los cambios en la cúpula de ETA se han producido a medida que sus dirigentes eran expulsados de Francia, eran detenidos o perdían contacto con la lucha armada.Tras la expulsión de Francia en 1986 del histórico Txomin Iturbe, jefe entre los jefes, y su posterior muerte en Argelia, el control efectivo de ETA pasó a una terna integrada por Urrutikoetxea Bengoetxea, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros, y Múgica Garmendia.

En ese momento Urrutikoetxea fue considerado el número uno de la organización, mientras que Arróspide era el que controlaba el aparato militar con los comandos ¡legales, y Múgica tenía un importante peso específico en la ejecutiva.

En septiembre de 1987, Santi Potros fue detenido en Anglet (Francia) y Ternera se afianzó en el mando de ETA, al controlar personalmente los comandos ilegales, además de llevar las relaciones internacionales y el aparato político de la organización. Artapalo se hizo cargo del aparato militar y José Javier Zabaleta Elósegui, Waldo, lugarteniente del anterior, empezaba a tener fuerza.

La caída de Josu Ternera, en diciembre de 1988, obligó a una nueva recomposición de la cúpula de ETA. Artapalo se convirtió en el hombre fuerte de la organización, secundado por Waldo. Desde esa fecha Múgica Garmendia, indiscutible número uno, controla el aparato militar, aunque Waldo dirige los comandos legales (no fichados por la policía).

Como consecuencia de los reajustes, se produjo el ascenso de José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, como nuevo ideólogo de ETA. Txelis es un brillante filólogo que estuvo becado en la Universidad de la Sorbona, de París.

El antiguo ideólogo y eterno número dos, Eugenio Etxebeste, Antxon, había perdido hacía tiempo el mando efectivo de ETA, aunque compareció en las conversaciones de Argel como el principal interlocutor de la organización. El comité ejecutivo se completó con José María Larreategi Cuadra, Atxulo, otro de los históricos de ETA, Eloy Uriarte, Señor Robles, encargado de finanzas, y Faustino Villanueva Herrera, Txapu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de febrero de 1990.

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