La industria harinera reclama un plan de reordenación del sector para superar la crisis

La industria harinera, con un volumen de ventas cercano a los 100.000 millones de pesetas el pasado año, ha reclamado a la Administración la negociación de un plan para la reordenación del sector. Ello permitiría, según el sector, superar una crisis que se prolonga ya desde hace varios años ante la no existencia de un equilibrio entre la capacidad de oferta y la demanda.Según los datos manejados por el sector, la industria harinera, con un predominio de pequeñas empresas, tiene una capacidad de molturación cercana a los nueve millones de toneladas mientras que la demanda real no llega al 50% de esa cantidad. La molturación necesaria para atender las exigencias deo mercado asciende a 3,7 millones de toneladas para una producción de harina que se situaba en 2,8 millones y que finalmente se ha reducido a solamente 2,5 millones de toneladas.

La existencia de esta fuerte competencia y, sobre todo, el funcionamiento de un sector dominado por pequeñas empresas, ha desatado una guerra de precios en el sector.

Frente a unos precios medios de compra del trigo panificable situados en unas 25 pesetas, los precios de la harina en la zona centro se sitúan en unas 32 pesetas a granel y a 34 pesetas en sacada, lo que, en opinión de los técnicos, supone una situación de pérdidas.

Esta competencia, señalan medios de la Asociación de Fabricantes se ha incrementado a raíz de la puesta en marcha de la harinera Villafranquina en Arévalo, del grupo catalán Valls Company.

Ventas

Aunque las empresas familiares, sin apenas estructura de costes, tienen las mayores facilidades para mantenerse en el mercado, las dificultades del sector han dado lugar a fuertes movimientos de ventas que también afectarían especialmente a las medianas y algunas grandes industrias harineras.Entre otros, aunque negado por representantes de amabs firmas, se ha barajado la posibilidad de que Valls Company adquiriese la importante empresa harinera jienense Sánchez Polaina, con un mercado consolidado en el exterior.

Con esta operación, caso de realizarse, la harinera catalana habría completado su situación en el mapa nacional con fábricas en Cataluña, Centro y Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de febrero de 1990.

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