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Mandela estima que De Klerk no ha cumplido aún todas las condiciones para su liberación

Nelson Mandela estima que el presidente Frederik W. de Klerk no ha cumplido todas las condiciones necesarias para su puesta en libertad, según declaró ayer su esposa, Winnie, al concluir la visita que realizó a la cárcel de Victor Verster. El preso está preparando un declaración en respuesta al discurso presidencial del viernes y, según Winnie Mandela, la pelota sigue aún en terreno de De Klerk. Tales manifestaciones preludian que la próxima salida de prisión de Mandela no va a producirse en una atmósfera de pleno entendimiento.El matrimonio Mandela mantuvo ayer una eritrevista de casi cinco horas, la primera celebrada por el preso desde la intervención de De Klerk. Al concluir el encuentro, Winnie Mandela compareció cariacontecida a las puertas de la cárcel, a unos 70 kilómetros de Ciudad del Cabo. "Siento no poder ofrecer buenas noticias concretas", dijo. "Los obstáculos que existían y que impedían su libertad el viernes todavía existen. Su salida no depende de él". Mandela "está preparando su propia declaración", en la que enumerará las condiciones de normalización política reclamadas por él y el Congreso Nacional Africano (ANC) que aún siguen sin cumplirse. "Los obstáculos siguen y es De Klerk quien tiene que eliminarlos", señaló Winnie Mandela, quien apuntó que uno de ellos es que el estado de excepción se levante por completo.

El Gobierno sigue reservándose poderes especiales al amparo de la situación de enfrentamiento armado entre los negros que existe en Natal y, entre esas prerrogativas, figura la de mantener detenidos a sospechos por espacio de hasta seis meses sin comparecer ante el juez. De Klerk tambien se ha negado a poner en libertad a los presos condenados por actos terroristas, un tercio de los alrededor de 350 militantes del ANC que hay en las cárceles surafricanas.

Las concesiones de De Klerk y las exigencias que plantea Mandela hacen difícil que ambos pueden encontrarse en un punto medio. Al presidente le va a resultar imposible ofrecer más de lo adelantado el viernes y, dado que se ha comprometido a liberar pronto a Mandela, la salida del preso con reservas sobre la atmósfera negociadora creada por el Gobierno va a ser un problema adicional para De Klerk.

La declaración del ANC de mantener la lucha armada no fue acogida con espanto en Ciudad del Cabo, donde se considera como un simple gesto de firmeza ante la futura negociación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de febrero de 1990

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