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La Serratosa y Aker buscan la fórmula de crear un 'holding' que consolide su pacto de caballeros

La familia Serratosa y la noruega Aker buscan la fórmula más adecuada para dar forma jurídica a su actual pacto de caballeros que ha llevado al control de Valenciana de Cementos y al enfrentamiento con Banesto. El acuerdo entre los titulares de Valenciana y la multinacional noruega podría traducirse en la creación de una sociedad holding que agrupase las participaciones de las dos partes y que se convertiría en principal accionista de la cementera levantina. También se ha estudiado la conveniencia de un pacto de sindicación de las acciones en manos de uno y otro grupo.

La familia Serratosa ha enviado un escrito a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) pidiendo a ésta que investigue la subida de la participación que Banesto asegura poseer tanto en Valenciana como en Sanson. El banco decía hace unos meses que controlaba el 34% de Valenciana y el 38% de Sanson. Ahora afirma que tiene un 44% de la primera y controla mayoritariamente la segunda.Los titulares de Valenciana contraatacan de esta forma ante las peticiones que Banesto hizo a la CNMV para que anulase la venta del 13,5% de las acciones de la cementera a Aker. Banesto argumentaba entonces la existencia de información privilegiada por parte de los Serratosa, así como que la operación de venta se hizo a valores inferiores a los de la cotización bursátil en la fecha de la enajenación. El banco señalaba además que la compra del 13,5% por parte de Aker suponía que la multinacional superaba el 25% de Valenciana, debido a las participaciones indirectas.

Todos estos argumentos han sido rechazados por la familia Serratosa, quienes ahora piden a la CNMV que investigue la evolución de las participaciones de Banesto por si hubiera podido transgredir la legislación vigente. De esta forma, el contencioso se ha convertido en una especie de toma y daca que tiene su continuación en el terreno judicial.

Querella criminal

De hecho, varios consejeros y ejecutivos de Cementos del Atlántico y Cementos del Mar -las sociedades donde estaban las acciones equivalentes al 13,5% de Valenciana vendido a Aker- han presentado una querella criminal contra los consejeros de estas empresas que aprobaron la operación. La querella, admitida a trámite y en la que se denuncia falsedad de documento mercantil, y delito contra la Hacienda Pública, va firmada por Dositeo Barreiros, Vicente Camacho, Salvador Salort, Antonio Fontanet y Damián Barceló y se dirige contra Alfonso Garnica Gutiérrez y Juan Antonio Carranza, junto a otros nueve ejecutivos de las sociedades participadas por el grupo de Valenciana de Cementos.No obstante, el contencioso jurídico no ha afectado el pacto de caballeros amparado en razones personales de amistad que los Serratosa mantienen con Aker y que también ha sido puesto en tela de juicio a raíz de los intentos de Mario Conde por acercarse a Gerhard Heiberg, presidente de Aker.

El titular de Banesto envió hace una semanas una carta a Heiberg en la que exponía la conveniencia de un acuerdo de colaboración en el sector cementero. Aker rechazó contundentemente la oferta y, por el contrario, ha estrechado sus lazos con la familia Serratosa, hasta el punto de que las dos partes son ahora conscientes de que la mejor forma de consolidar su acuerdo pasa por la ratificación jurídica del pacto. De ahí la opción de una sociedad holding participada conjuntamente y que permita cerrar definitivamente las filas frente a Banesto.

La creación de esta entidad encargada de aglutinar los intereses de Valenciana y Aker tiene, en cualquier caso, sus complicaciones por cuanto el traspaso de acciones a una sociedad holding podría motivar problemas fiscales por cuanto que aflorarían las plusvalías de toda transmisión patrimonial.

Otra solución sería el pacto de sindicación, pero éste topa con la ley de Opa, por cuanto que la suma de ambas participaciones supera con creces el mínimo legal del 25%. Así y todo, ambas partes son conscientes de que han de llegar a un acuerdo de carácter jurídico si quieren evitar que Banesto termine por efectuar una oferta pública sobre el capital de Valenciana, lo cual puede ser una amenaza evidente si Banesto recibe la autorización oficial para materializar su proyecto de Corporación Industrial.

La batalla de Sanson

Otro segundo frente de conflicto entre los Serratosa y Banesto se ha localizado en Sanson, empresa cementera del grupo Valenciana, cuyos títulos se han visto sometidos a un verdadero trasiego bursátil durante las últimas semanas. La familia Serratosa estudió en su día la posibilidad de una OPA sobre Sanson como instrumento para asegurar el control efectivo de Portland Iberia, participada al 50% por la propia Valenciana y por Sanson.La OPA resultaba demasiado onerosa, pero la familia levantina ha tratado de encarecer aún más el precio de esta potencial oferta pública para el caso de que Banesto decida presentarla. De hecho, los Serratosa, en su escrito a la CNMV, estiman que si Banesto tiene como dice la mayoría de Sanson estaría obligado a lanzar una OPA.

Por su parte, fuentes del banco que preside Mario Conde aseguran que "aparte de continuar con la batalla jurídica porque nos asiste la razón" tampoco se descartan nuevas vías de acercamiento a Aker en busca de un acuerdo global. El objetivo de Banesto no es otro que garantizar el control de Valenciana por la trascendencia que esta empresa tiene para la Corporación Industrial.

Precisamente este es el epicentro del conflicto que estalló hace dos meses. Los Serratosa ya han manifestado que no quieren ser meros convidados de piedra en la futura corporación de Banesto. Lo mismo le ocurre a Aker, cuyo presidente expuso a Conde en Oslo que el acuerdo con Banesto partía de un principio innegociable y es que la multinacional noruega no tiene tampoco ningún interés en que Valenciana se integre dentro del proyecto empresarial del banco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 1990

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