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El grupo PRISA adquiere a La Unión y el Fénix el edificio Gran Vía, 32

El grupo PRISA adquirió ayer a La Unión y el Fénix Español, perteneciente al grupo Banesto, el edificio Gran Vía, 32, que, junto a la SER, que ocupa las plantas octava y novena del edificio, albergará otras empresas participadas por PRISA, entre ellas la editora del diario Cinco Días y la revista Mercado y una parte de los servicios de la sociedad de televisión Canal Plus. También se instalarán los servicios centrales del holding, que posee la totalidad de las acciones de la empresa editora de EL PAÍS. La operación se ha cerrado en 3.500 millones de pesetas.

El edificio, singular por emplazamiento, arquitectura e historia, tiene 39.815 metros, distribuidos en nueve plantas y un anexo, y ocupa toda una manzana que da a las calles Gran Vía, Desengaño, Mesonero Romanos y Gonzalo Giménez de Quesada.Fue construido entre los años 1921 y 1925, según un proyecto del arquitecto vasco Teodoro Anasagasti, quien reformó los planos realizados por un arquitecto francés, rechazados por las autoridades madrileñas. Anasagasti fue uno de los grandes arquitectos españoles que confluyeron a un tiempo en la capital de España con sus mejores proyectos para convertir a la naciente Gran Vía en el eje de la vida madrileña.

Bajo el impulso de una sociedad francesa relacionada con los almacenes Lafayette, allí se instaló el primer gran centro comercial de España, los almacenes Madrid-París, que dieron nombre al edificio durante décadas y que todavía permanece vivo en la memoria de muchos madrileños.

Ya en 1925 se instala en el último piso, entonces era el sexto, la emisora EAJ-7 Unión Radio, que luego pasaría a denominarse Radio Madrid y que es la cabecera de la actual Sociedad Española de Radiodifusión.

La quiebra de los almacenes Madrid-París, acaecida poco tiempo después de su inauguración, provocó un cambio de uso del edificio, al fraccionarse por arriendo sus instalaciones, con las consiguientes transformaciones arquitectónicas para adecuarlo a las nuevas actividades, entre ellas, la instalación en 1934 de la Sociedad Española de Precios Únicos (SEPU) y el cine Imperial.

Madrid-París

En 1948 el edificio fue adquirido por La Unión y el Fénix quien, bajo la dirección del mismo arquitecto, aumentó a nueve las seis plantas iniciales e instaló la cúpula rematada con la estatua insignia de la sociedad, dando al conjunto la configuración que actualmente posee.El edificio Madrid-París, situado en el mismo vértice de la Gran Vía, fue testigo y protagonista del hervidero social en que se convirtió esta calle en los años veinte, la República y durante la Guerra Civil. La cultura naciente del cine sembró la calle de salas de exhibición de gran personalidad, salpicadas de bares (El Abra, Chicote, Fuyma, Salón de té), hoteles, joyerías, comercios, bancos, hasta convertir a la Gran Vía en el gran escaparate económico y mundano de Madrid.

Durante la Guerra Civil, el edificio Madrid-París albergó simbólicamente la contradición de España: Unión Radio fue el altavoz de la República, desde donde Pasionaria gritó el histórico "No pasarán", y Rafael Alberti difundió sus poemas sobre el cerco de Madrid; mientras, en los sótanos, dos ingenieros y un técnico de Unión Radio enlazaban con el ejército de Franco a través de una emisora clandestina.

La Avenida 42

La guerra aceleró la vida de esta calle y, cómo no, le cambió de nombre: por entonces fue popularmente conocida como la Avenida 42, que era el calibre de los obuses que caían sobre ella, especialmente dirigidos al contiguo edificio de la Compañía Telefónica, donde el ejército republicano poseía su principal centro de observación.Desde el hotel Florida, en la plaza de Callao, desfilaban ante Gran Vía 32, Hemingway y la legión de corresponsales de guerra que buscaban refugio tras los sacos terreros que daban paso a Chicote, en la vertiente de la calle hacia Alcalá.

La personalidad de este eje de Madrid se desdibujó en las décadas del franquismo y se endureció en los años de la última crisis. Todo apunta a que se ha iniciado su recuperación y no sólo en lo arquitectónico.

El Grupo PRISA ya había apostado fuertemente por la zona cuando puso en marcha una renovación total de los pisos en la octava y novena plantas, donde la SER posee las instalaciones de radio más avanzadas de Europa, recientemente inauguradas por el Rey.

Allí se instaló hace dos años su filial Progresa y, actualmente están siendo reformadas las plantas segunda y tercera donde se instalarán Estructura y Canal Plus, salvo su centro de producción y emisión, situado en Torre Picasso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de diciembre de 1989

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  • La operación supone 3.500 millones de pesetas