La caída de las ventas obliga a cerrar plantas a los fabricantes norteamericanos de automóviles
La caída de las ventas de automóviles en Estados Unidos obliga a los tres grandes de Detroit a considerar cierres de plantas, despidos e incluso aliarse con la competencia japonesa para sobrevivir a la crisis. Las perspectivas del sector automovilístico estadounidense son las más inciertas desde el comienzo de esta década, lo que lleva a los fabricantes a una mayor insistencia ante Washington para que limite las importaciones de Japón.El descenso de las ventas y la falta de liquidez ha llevado a Chrysler Corporation a cerrar una planta en Wisconsin, mientras que ha anunciado el cierre de otra en su filial de Michigan y la venta de sus subsidiarias de electrónica y aeronáutica. General Motors, otra de las tres grandes del país, ha cerrado indefinidamente sus factoras de Georgia, Massachusetts y Michigan. También la Ford Motor Company, última en sufrir los estragos del mercado, anunció el cierre temporal de su planta en Ohio.
La adopción de mayores medidas proteccionistas pueden frenar, sólo en parte, el ascenso del automóvil japonés en el mercado norte americ ano, en el que se venden al año un total de 15 millones de vehículos y en el que la participación estadounidense ha bajado de un 84% a un 69% en la última década. Las nueve fábricas japonesas instaladas en Estados Unidos venden una media de 2,1 millones de vehículos al año y prevén incrementar esa cifra a 3,5 millones de aquí a mediados de la década de los años noventa.


























































