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La empresa estadounidense McDonnell Douglas no repondrá el F-18 de la Fuerza Aérea Española accidentado hace un año

La empresa fabricante del caza F- 18, la estadounidense McDonnell Douglas, no repondrá el avión de la Fuerza Aérea española, que se estrelló en Zaragoza el 7 de noviembre de 1988, sólo 17 meses después de su entrega, ya que la investigación oficial no ha podido determinar que la causa del accidente fuera un fallo de fabricación.Si el Gobierno español desea completar las 72 unidades del programa FACA (Futuro Avión de Combate y Ataque), deberá abonar los más de 2.000 millones de pesetas que costaba el aparato. Sin embargo, por el momento) tampoco el Ejecutivo español tiene intención de adquirir otro F- 18 Hornet para reponer el accidentado.

El auto dictado por el Juzgado Togado Militar Territorial número 32 de Zaragoza, el pasado 9 de noviembre, por el que decretó el archivo de las diligencias previas sobre el accidente, señala que los informes de los peritos nombrados al efecto, así como los aportados por las empresas General Electric, Company (fabricante de los motores), McCair y Northrop (por McDonnell Douglas), por el US Naval Safety Center y por la Comisión de Seguridad en vuelo, no han dilucidado la causa del siniestro.

Señalización incorrecta

El juez asegura que "no se conocen las causas" de que se encendiera el sensor indicativo de la existencia de fuego en el motor derecho, cuando las llamas se produjeron en el izquierdo; que "no hay evidencias que justifiquen" la pérdida de los dos generadores y del control de los mandos; y que "no se ha podido establecer el origen y la causa del fuego en vuelo", aunque se apunta, "a título de hipótesis razonable", una fuga de combustible.La falta de resultados de la investigación se debe a las deficiencias de la cinta de registro de datos de mantenimiento del avión, en la que figuran grabados por segundos los parámetros de la aeronave, de la que sólo se han podido reconstruir un minuto y 23 segundos de los dos minutos que duró aproximadamente el vuelo, a pesar de haber sido enviada al Reino Unido para su análisis. "Tampoco", agrega el auto, "de la memoria del computador de misión pudo obtenerse información alguna debido a su estado de deterioro", aunque se envió a los EE UU con igual fin.

La garantía que afectaba a la estructura del avión ya había caducado, pero la referida a los motores, entregados por la empresa fabricante ocho meses antes del accidente y con cero horas de vuelo, estaba todavía en vigor. El Ejército español del Aire ha recibido hasta ahora 64 de los 72 aviones comprados y se espera que el último de ellos llegue a España en junio de 1990.

El piloto del avión, Ignacio Azqueta, ha quedado libre de responsabilidad ya que, según el juez, su conducta "no incrementó en absoluto" el riesgo de accidente, informa Javier Ortega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1989

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