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TORNEOS EUROPEOS DE FÚTBOL

El Milán y el Real Madrid inician hoy un duelo crucial para su futuro económico y deportivo

El Real Madrid y el Milán se reencontrarán hoy (20.30, TVE-2) en el antiguo estadio de San Siro, hoy Giusseppe Meazza, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa de Europa. El club italiano y el español se juegan, además de la supervivencia en el torneo, casi 1.000 millones de pesetas en ganancias -ambos están logrando unos ingresos de unos 500 millones por eliminatoria-. Obviamente, el resto de la temporada habrá perdido gran parte de su sentido para el equipo que sea vencido. "La continuidad en la Copa de Europa justifica toda la campaña", dijo ayer Silvio Berlusconi, el presidente milanés. En el Madrid será baja, casi con toda seguridad, Butragueño, debido a su lesión, mientras que el entrenador del actual campeón, Arrigo Sacchi, muestra una confianza absoluta en las fuerzas de su conjunto.

El Real Madrid y el Milán afrontan el partido de hoy con una tremenda responsabilidad. Cuando se encontraron en la anterior Copa de Europa, ya estaban en las semifinales. Pero esta vez queda toda la temporada por delante. Un fracaso tendría consecuencias mucho más negativas tanto en el aspecto económico como en el deportivo. Del 5-0 del pasado mes de mayo nadie quiere hablar. "Fue una exageración", dijo Baresi, el capitán del Milán. "Aquello no se puede repetir", comentó el delantero holandés Van Basten, quien añadió: "Yo me conformo con un 1-0 o un 2-1". "Es historia", dijo el entrenador del Madrid, el galés John Benjamin Toshack, "y ahora estamos en el presente. Es vital que hoy marquemos".Gullit, la estrella holandesa del Milán y ausente por lesión, se ha hartado de repetir en los últimos días que vio miedo en los ojos de los madridistas en el pasillo que les condujo al infierno de San Siro. Sin duda, aquella noche todavía está presente en la mente de la expedición madridista, desde el presidente, Ramón Mendoza, hasta el último aficionado, y el Milán se ha encargado de recordársela. Pero todos se aferran a los datos positivos: el Madrid ha eliminado en los dos últimos años a los campeones de Europa en ejercicio, el Oporto portugués, y el PSV Eindhoven, holandés, y el Milán ejerce ahora ese papel. Otra historia muy distinta queda en el ambiente. Éste es un nuevo ataque del Madrid a la Copa de Europa. La generación de la quinta del Buitre se ha convertido en el mejor equipo semifinalista europeo, pero no ha sido capaz de confirmar con el triunfo absoluto las expectativas creadas y el prestigio ganado en España. De hecho, el Madrid parece no haberse recuperado aún del mazazo psicológico sufrido en Eindhoven hace dos años cuando fue incapaz de rubricar su dominio con el gol que precisaba.

El prestigio personal

Toshack considera que su equipo debe ser capaz de mantener un pulso agresivo en el centro del campo y que fue ahí, en esa zona concreta, donde se falló el año pasado. Para Toshack, esta eliminatoria tiene una importancia enorme. Si el Madrid la superase, él habría conseguido todo el crédito del mundo; si no fuera así, su fichaje quedaría en entredicho. "Soy un hombre optimista y nunca pienso en el futuro", dijo ayer Toshack, quien reconoció que la mentalización ha ocupado una parte muy importante de su trabajo con sus jugadores para encarar esta importantísima eliminatoria.El Milán, mientras tanto, vende una imagen de autoconflanza absoluta. Olvidada la racha de lesiones y malos resultados, la teoría que prevalece la definió ayer Baresi: "Está bien que nos toque jugar ahora contra el Madrid porque eso va a forzamos a alcanzar enseguida nuestro máximo nivel".

Sacchi está tan seguro de sí mismo -o, por lo menos, dice estarlo- que ayer descubrió su gran baza. En el ataque jugará Simone, de 20 años, para ayudar a Van Basten mientras Borgonovo, un hombre más estático, se quedará en el banquillo. Simone, que jugaba el año pasado en el Como, es un futbolista vivaz y con una gran capacidad de movimientos, cualidades que, según Sacchi, son perfectas para descolocar a una defensa formada por tres torres -Hierro, el alemán occidental Schuster y el argentino Ruggeri- lentas y poco flexibles.

Mientras que el Madrid tratará de variar su mentalidad para apretar los dientes en la batalla del centro del campo -el reto de Toshack es conseguirlo-, el Milán buscará repetir el rendimiento de mayo. "Al Madrid hay que impedirle pensar. También hay que cortarle el ritmo continuamente", dijo Baresi. "Si dejásemos pensar a Michel o a Martín Vázquez con el balón en los pies, estaríamos perdidos", añadió para apoyar su tesis.

Dos opciones

Toshack, a diferencia de Sacchi, se mostró ayer enigmático al hablar del posible sustituto de Butragueño, cuya recuperación no ha sido todo lo rápida que él hubiera deseado. "Puede ser Aldana o Paco Llorente", expuso. La primera opción aumentaría el número de madridistas destinados a luchar en el centro del campo, mientras que la segunda, utilizada en mayo por el técnico de entonces, el holandés Leo Beenhakker, trataría de buscar una mayor velocidad en los contraataques.En todo caso, y en eso coinciden los dos bandos, el Madrid, por muchas variaciones técnicas que pueda realizar, tiene un adversario tan grande en el Milán como en sí mismo.

Alineaciones probables:

Milán: G. Galli; Tassotti, Costacurta, Baresi, Maldini; Colombo, Ancelotti, Rijkaard, Evani; Simone y Van Basten.

Real Madrid: Buyo; Chendo, Fernando Hierro, Schuster, Ruggeri, Gordillo; Michel, Sanchis, Martín Vázquez; Aldana o Paco Llorente y Hugo Sánchez.

Árbitro: Schmidhuber, de la RFA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de octubre de 1989

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