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El fracaso de la OPA sobre UAL provoca la peor caída de la Bolsa de Nueva York desde el 'lunes negro'

El índice Dow Jones, el termómetro de la Bolsa de Nueva York y de la economía norteamericana y mundial, sufrió ayer una caída en picado de 191 puntos, la peor desde el 19 de octubre de 1987, fecha que pasó a la historia como el lunes negro. Expertos de Wall Street atribuyeron esta bajada bursátil a la cancelación de la compra de UAL Corporation, la empresa matriz de la United Airlines, cuya adquisición había sido fijada y anunciada en 6.075 millones de dólares. El índice general cerró en 2.569 puntos, tras negociar un volumen de 251,1 millones de acciones. El dólar también sufrió una devaluación frente al yen y otras divisas.

El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, señaló a última hora de la tarde a la cadena televisiva CBS que no cree que esta caída provoque problemas graves a la economía nortemericana, aunque algunos analistas estadounidenses se apresuraron a vaticinar otra bajada importante, en torno a los 100 puntos, para la sesión del próximo lunes.Algunos expertos de Wall Street atribuyeron ayer la caída bursátil al colapso provocado en el mercado de valores por los bonos-basura y la negativa de la Reserva Federal a facilitar créditos para las compras de riesgo. Hoy se conocerán y analizarán con más profundidad las causas de esta histórica sacudida.

Sin pánico

Wall Street no reaccionó sin embargo con el pánico que caracterizó la caída bursátil del 19 de octubre de 1987, fecha en la que la bolsa neoyorquina bajó 508 puntos. Pese a estar viviendo la segunda peor crisis de la historia de Wall Street, los protagonistas de este vital centro financiero reaccionaron con más serenidad que en 1987. Parece que los agentes bursátiles están ya curados de espantos, aunque muchos de ellos reconocieron que temen las consecuencias de esta caída que, curiosamente, se produjo en un viernes 13, la fecha que más inquieta a los norteamericanos supersticiosos, algo así como el martes 13 en España.

Pese a que esta crisis se vivió con más serenidad que la de 1987, todas las cadenas de televisión suspendieron sus emisiones para dar paso a sus informadores económicos. Todos incluyeron las iniciales opiniones de expertos, que trataron de descifrar qué había pasado en Manhattan.

La caída comenzó sobre las 14 horas. A las 15.30 el índice reflejaba un retroceso de 125 puntos y al cierre se confirmó el batacazo: 190,58 puntos down, con un índice general de 2.569 y un volumen de 251.170.500 acciones. Este picado bursátil, que hoy ocupará las primeras páginas de todos los periódicos del mundo, se produjo cuando los compradores de la UAL Corporation anunciaron que no tenían la liquidez suficiente para completar la compra de United Airlines, operación que se daba ya por cerrada.

Los compradores de la UAL, los pilotos de la United y British Airways, habían solicitado financiación para la adquisición de la UAL Corporation a una serie de bancos japoneses, pero la operación tuvo que suspenderse porque los banqueros retiraron su apoyo crediticio a los futuros compradores.

[El grupo comprador, Airline Acquisition Corporation, emitió un comunicado en el que afirma que la operación podría cerrarse en los próximos días, tras revisarse algunos extremos de la oferta, entre ellos el precio de 300 dólares por acción, que sería rebajado, informa Reuter. La misma agencia informa desde Londres que British Airways mantiene su confianza en que la compra de UAL tendrá finalmente éxito y que "el dinero necesario será obtenido en un futuro muy próximo. "Lo que ha sucedido en Wall Street no tendrá repercusiones en nuestros planes", dijeron las fuentes de British Airways].

Avalancha de ventas

La compra fallida de la UAL corrió por el parqué como si fuera pólvora y provocó un efecto devastador, porque en esos momentos el índice se hallaba ya muy debilitado por una avalancha de ventas por computadora provocada por los inesperados beneficios registrados en el mes de septiembre. Ese factor y los bajos costes de los intereses habían animado el mercado de una forma notable, de ahí que la crisis se dejara notar de forma tan aguda.

La caída no colapsó sin embargo el sistema de computadoras de Wall Street. Allí, desde la crisis de 1987, los brokers efectúan sus operaciones utilizando una computadora conectada a una memoria central que se detiene en el momento en que el índice Dow Jones cae 250 puntos.

[Los valores españoles que cotizan en Nueva York -a excepción de los bancos Central y Santander, que no salieron a la venta- también se vieron arrastrados por la caída general del mercado. Telefónica cedió 1,75 puntos; Endesa, 0,125; Bilbao Vizcaya, 0,125; Repsol, 1,125, y el Spain Fund, 5,25, informa Efe].

La caída bursátil de ayer coincidió con una devaluación del dólar frente a todas las divisas occidentales. La moneda norteamericana bajo 2,25 puntos con relación al yen, mientras el Mercado de Productos Agrícolas (materias primas) cerró sin que la caída de Wall Street le afectara de una forma especial. El lunes se conocerá el verdadero alcance de esta crisis del ya histórico viernes 13 de 1989.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 1989

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