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"No hay quejas nimias"

Álvaro Gil-Robles, defensor del pueblo, tiene a gala decir que esta institución no desdeña admítir ninguna queja, ni por nimia ni por su procedencia. Asegura que sí los presos de ETA le denunciaran formalmente que sufren malos tratos o irregularidades penitenciarias lo "investigaría de verdad", pero duda de que, por este mismo rigor, reciba oficialmente esta queja. "Los presos de ETA, curiosamente, nunca nos han planteado, aunque tenían todo su derecho, estos, supuestos que lanzan a la publicidad y a la propaganda."Los servicios públicos

Rechaza que su memoria anual fuese "catastrofista", aunque "el informe sí dice que hay determinadas actuaciones de la Administración que no están a la altura que debieran". Las quejas más frecuentes son: "Los retrasos en la administración de justicia y el mal funcionamiento de los teléfonos, la tardanza en instalarlos, que lleva meses o años, y la enorme suma que cuesta lograrlos en el medio rural. Correos ha pasado peores momentos. Parece que está funcionando".

"Hay otras quejas que parecen nimias que no lo son tanto. ¿Por qué los camiones de la basura de ciudades como Madrid hacen tanto ruido al recogerla? Hay medios técnicos ya, veáse el caso, de Barcelona o Toledo, para no someter al ciudadano a esa tortura, pero ningún responsable ha pensado que este servicio se puede mejorar", manifiesta Gil-Robles.

También se muestra sensible al problema del tráfico. "Vamos a actuar sobre el mal uso de calzadas y aceras. ¿Cuál es la justificación de que por las noches, cuando no hay agobio circulatorio, se estacionen vehículos en segunda, tercera y cuarta fila frente a ciertos restaurantes con desprecio total a los demás ciudadanos y sin que se mueva un solo dedo para impedírselo?. Eso no pasa en ninguna ciudad del mundo. Aquí, no hay ninguna reacción de la autoridad correspondiente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 1989