Gil y Gil y la gramática
Hace algún tiempo, EL PAÍS publicó una carta de Jesús Gil y Gil, presidente del Atlético de Madrid, cargada de faltas de ortografía, amén de otros groseros contenidos. Después, en renovada demostración de su conocimiento de nuestro idioma, el señor Gil profería, y popularizaba, el neologismo ostentóreo, de su invención, a lo que yo sé. No creo necesario traer de nuevo a colación la razón por la que EL PAÍS incluyó aquella carta en sus páginas, ni tampoco el porqué toda la Prensa se ha hecho eco de la ocurrencia del inefable don Jesús. Lo que motiva mi carta es la figura del Gil y Gil lingüista y de EL PAÍS como difusor de sus partos.En una entrevista que aparece, qué cosas, en la edición nacional del domingo 13 de agosto, página 13, Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, expresa, o se pone en su boca, la añoranza que siente por el disfrute de pequeños placeres, como el de reírse de manera "ostentórea".
A poco que nos armemos de paciencia, la Academia, doctores tiene, decidirá si es legítimo el uso de ese vocablo o si se trata de un ostentoso error.
Entre tanto, y a mi juicio, parece que el gigante Esténtor-Gil ha dejado oír de nuevo su voz y que EL PAÍS, jugando en casa, se ha dejado colar otro gol.-
Madrid.


























































