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El 'vacile'

Tengo un lector que me marca muy estrechamente; no me deja tocar pelota, vamos, cada vez que critico al jefe del Gobierno. Ignoro la relación que pueda tener con él, pero sin duda le dispensa una fe envidiable en estos tiempos de descreimiento. Quisiera invitar amablemente a mi marcador habitual a que reflexionara sobre la vacilada a que nos ha sometido el señor González durante el mes de agosto. Todo empezó cuando dijo que reflexionaría sobre la convocatoria de elecciones anticipadas, y todo el mes con el ay en el cuerpo -¿las convocará?, ¿no las convocará?- El objetivo político del suspense no existe. Es un simple vacile un tanto gengiskhaniano, de Gengis Khan demócrata, eso sí.Ya se sabe quiénes han sido los agraciados en la bonoloto de la televisión privada, pero lo de las elecciones anticipadas sigue siendo el cachondeo privado del jefe. Debe haber disfrutado como un enano de Gurruchaga pensando en la conmoción que había provocado su simple insinuación, y me parece una juerga privada excesiva en un país maduro para la democracia, tan maduro que a veces me parece un melonar. En un país serio nunca un jefe de Gobierno insinuaría que puede haber elecciones anticipadas: las anticipa responsablemente y ya está.

Hay, pues, maneras de latifundista parlamentario en este señor y casi todas las críticas que le he dirigido han sido provocadas por actuaciones similares. A este hombre le gusta torear de cara al tendido, pero con el toro tan afeitado que parece carnero. Un vacileta muy particular que tendrá sin duda quien le ría la gracia. Mientras tanto, todo el mundo político está alquilando vallas publicitarias y se hacen borradores de dramáticas listas electorales. Si quiere ultimar la gracia y que la cosa sea realmente graciosa, yo de Felipe González no anticiparía las elecciones. Con decir que ha reflexionado y que le parece aconsejable no convocarlas, a desternillarse y a vivir. Que son dos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de agosto de 1989.