Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

Comedia costumbrista de Mihalkov

La penúltima película del ciclo sobre Nikita Mihalkov, Los parientes, es una comedia, género al que nos tiene poco acostumbrados el realizador soviético. Comedia de acento costumbrista, amable, más de sonrisa -amarga en más de una ocasión- que de carcajada, Los parientes bifurca su discurso en dos vías. Por un lado, nos habla de una relación madre-hija, visiblemente deteriorada, separada por un vertiginoso abismo no ya sólo generacional sino también social; por otro, a través de las raíces campesinas de la madre, que llega a la gran ciudad para visitar a su hija.Mihalkov subraya el eterno conflicto entre lo viejo y lo nuevo (hay una escena, muda y magnífica, en que la madre observa cómo duerme su pequeña nieta, con los auriculares de la modernidad talandrando sus sueños; después mira por la ventana y ve a un deportista corriendo por un estadio, cruel metáfora de la soledad en que vive el hombre moderno). Una extraordinaria actriz soviética, Nonna Mordukova, la madre, sostiene la película desde sus primeras imágenes, desde su divertida partida en tren, hasta las últimas, también sobre los raíles. Ella es el triunfo de Los parientes, y Mihalkov, consciente de ello, la mima, le otorga una intensidad humana y una autenticidad sobrecogedoras: la comedia, así, tiene los efectos de una tragedia moderna.

Los parientes se emite a las 22.05 por TVE-2.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 1989

Más información

  • CINE EN TELEVISIÓN