Guerra de espías
Las actuales tensiones en las relaciones anglo-soviéticas quizá sirvan para recordar a Occidente la habilidad de la Unión Soviética para "hacer una política de doble cara". La contradicción entre la intención de Gorbachov de negociar amistosamente con Occidente y la intensificación del espionaje soviético en el Reino Unido y otros países occidentales no se da en la perspectiva soviética.Moscú ha añadido dos nuevas dimensiones para aprovecharse, en contra del Reino Unido, de las normas occidentales: en la actual guerra de nervios ha acusado a dos de los corresponsales británicos expulsados de pertenecer al servicio británico de inteligencia. Esta cínica estrategia responde claramente a la precavida elaboración por parte del Foreign Office de las razones británicas para la expulsión de periodistas y diplomáticos soviéticos la pasada semana.
Moscú ha planteado una queja contra el Reino Unido por la violación de sus obligaciones de los acuerdos de Helsinki, en favor de la libre circulación de personas entre ambos países.
La mejor respuesta es el silencio. Una reacción exagerada posibilitaría dos salidas para el Kremlin: o bien reparar el error, o bien congelar las relaciones. El Gobierno soviético debería tener claro que el Reino Unido no se dejará intimidar, y está perfectamente preparado para vivir en un marco de relaciones bilaterales precarias si éste es el precio de la seguridad nacional británica.
, 26 de mayo


























































