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Guido Brunner

Un embajador de la RFA, de Chamberí, que sueña en Europa

Tiene un castellano cristalino, que desgrana lentamente como si cada palabra fuera fruto de una decisión bien meditada, y elabora un discurso hecho de dichos y redichos, de citas culteranas mezcladas con refranes sacados de un viejo calendario del agricultor. Pero, sorpresa, es alemán, y además, el mismísimo embajador de la República Federal de Alemania en Madrid. Acaba de publicar un libro sobre su país, el nuestro y el sueño de Europa titulado El poder y la unión, escrito en castellano, por supuesto.

Todo tiene una explicación. Guido Brunner nació en Madrid -más concretamente, en el barrio de Chamberí- en 1930, de padre alemán y madre salmantina. Se licenció en Derecho en 1954 por las universidades de Madrid y Múnich, y, tras ingresar en la carrera diplomática, ha servido á su país encabezando la delegación en las Naciones Unidas, actuando como portavoz de Walter Scheel en el Ministerio de Exteriores y presidiendo la delegación de Bonn en la Conferencia de Seguridad de Helsinki y Ginebra. También ha ejercido como comisario de Energía, Investigación y Educación de la Comunidad Europea. Un largo currículo que de momento se detiene en la capital de España.En El poder y la unión, Brunner hace un recorrido por la historia de sus dos países, se detiene en calibrar el proceso de formación de Europa y finalmente se pregunta sobre su futuro y sobre el papel de España en este sueño. El embajador, cauto y sagaz, no hace un canto retórico a la Europa del futuro, ni siquiera deja escapar excesivas dosis de optimismo sobre ella. Es más bien duro e inmisericorde con este Viejo Continente, porque no confía en la Europa de los políticos ni en la de los comerciantes, sino en la de la cultura, en ese viejo entorno multinacional que tiene su máxima expresión en la segunda mitad de la Edad Media y en el Renacimiento, cuando la cultura y sus portadores viajaban sin pasaporte y dejaban a su paso las semillas que a la postre han configurado esos etéreos valores que reclamamos como nuestras señas de identidad europeas.

No se ha andado con chiquitas a la hora de presentar su libro. En el auditorio del Banco Bilbao Vizcaya, en medio de ese trozo de Manhattan transportado a los Madriles, Brunner contó con la presencia del propio presidente del banco, José Ángel Sánchez Asiaín, que ha prologado El poder y la unión, y de su mentor en el Partido Liberal, el ex ministro de Exteriores y ex presidente de la RFA Walter Scheel.

Piensa Guido Brunner que, en el pasado renacentista, economía, política y cultura formaban en Europa un todo armónico que posteriormente se quebró. El mundo del arte y del pensamiento vive apartado del de la economía y de la política, asegura en su libro, y sólo si se restablece una unidad cultural, Europa podrá lograr un florecimiento en el nuevo milenio que ya se nos cae encima.

Cree Brunner que los creadores de la CE no fueron, lo suficientemente atrevidos y se aferraron demasiado a sus respectivos intereses nacionales, buscando exclusivamente un enfoque económico. Piensa también que Europa es débil y vulnerable, necesitada de reformas, y si bien está deseosa de volver a tener un peso en el contexto mundial, carece de poder real. Sin embargo, no cree que nuestros sueños europeos sean un delirio, sino que de ellos saldrá nuestra fuerza creativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de mayo de 1989