A las cinco de la tarde
La primera prueba del CATS puso el mercado patas arriba. Una eclosión de transparencia. Los operadores, a pie de barandilla, escondían tímidamente sus cartulinas verdes y estaban más atentos a los datos vertidos por el ordenador central que a la mecánica de los corros, cuyo vocerío habitual fue disminuyendo a lo largo de la sesión. En los cierres, 'los más reacios al cambio se comieron a la brava el vértigo del mercado electrónico, con subidas importantes en Altos Hornos y Papelera, acompañadas de considerables volúmenes. Cuan do ya se cerraban lotes y picos, el CATS no hacía más que empezar y seguiría hasta las 5 de la tarde. Por primera vez en las Bolsas españolas, el inversor ha conocido en tiempo real la secuencia continua de precios y valores. Y lo que es más relevante, los volúmenes contratados se convierten en un eje orientador de las carteras. Casi simultáneamente, los portafolios podrán escoger oferta, demanda o liquidez.


























































