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'DOCUMENTOS TV'

Los derechos de los animales

Las muertes de las guerras se han contado siempre por las vidas de los hombres sacrificados en ellas, pero muchos animales a lo largo de la historia, antes incluso de que Aníbal llegara con sus elefantes hasta los Alpes, han muerto en el campo de batalla. La intención del documental de la BBC Los animales de la guerra, que hoy presenta Documentos TV, es investigar a estos olvidados héroes, reclutas involuntarios de las batallas de los hombres, desde los millones de caballos muertos en la I Guerra Mundial hasta los delfines entrenados por los norteamericanos para dar muerte a buceadores norvietnamitas en la bahía de Haiplior o los cientos de miles de animales "víctimas de primera línea en los experimentos militares usados por el hombre para perfeccionar sistemas de autodestrucción"."Es probable que llegue el día en que el resto de la creación animal pueda adquirir aquellos derechos que jamás se les podrían haber negado a no ser por obra de la tiranía", dice el filósofo Jereiny Bentham, citado por Peter Singer, autor de Animal liberation, en apoyo de su tesis a favor de los intereses de los animales. "La cuestión", añade Benthan, "no es si pueden razonar o si pueden hablar, sino si pueden sufrir". En Los animales de la guerra se cuenta de cuántas maneras se produce el sufrimiento e incluso la tortura entre los animales por obra del hombre. Es el caso de los chimpancés, especie dificil criar en cautividad que se captura disparando sobre la hembra para hacerse con la cría, con agravante de que de cada tres crías, sólo una llegará viva a destino. La matanza sistemática de ballenas es tan conocida como los delfines que muere atralsados en las redes de los pescadores de atún o el medio millón de perros y los 200.000 gatos que mueren en los laboratorios de Estados Unidos en un año. Muchos animales perecieron forma instantánea en la prueba de la bomba atómica en el atolón de Bikini en 1946, pero mucho otros lo hacen poco a poco, sometidos a métodos de crianza en condiciones que garanticen el máximo rendimiento. El fin justifica los medios, y siempre es su mal menor que sean los animales quienes prueben los aditivos colorantes de la industria alimentaria para saber cuál es la dosis letal.

Para los que creen en los derechos absolutos, cualquier sacrificio de un ser, sea éste humano animal, en beneficio de otro siempre es injusto. Pero incluso para los que no se plantean de ningún modo los derechos de los animales y están dispuestos aprobar su explotación por considerarlos una forma inferior de vida, ¿dónde está la frontera divisoria entre esas formas superior e inferior de vida?

Documentos TV se emite por TVE-1 las 23.30.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de abril de 1989