Mejor el honor que la vida
Las demandas al honor se han convertido en los procesos judiciales más rentables para los ofendidos. Independientemente de que a la vista de las resoluciones dictadas hasta por los jueces, parece que sólo tienen honor una determinada categoría de personas: políticos, banqueros, millonarios o famosos, el precio por este concepto se encuentra en permanente inflación.Tan es así, que un delincuente puede considerar económicamente más rentable asesinar a una persona que mancillarle su honor, puesto que la indemnización, no la pena de cárcel, es más elevada en el segundo caso, que en el primero.
Las indemnizaciones a los herederos de víctimas del terrorismo, que son las más elevadas, nunca suelen superar los 10 millones de pesetas, mientras que en procesos al honor, en cuanto la persona es conocida, se supera ampliamente esa cifra. Esta práctica, según destacados juristas, encubre, en la jurisdicción civil, condenas a la prensa, cuando muy pocos jueces se atreverían dictar condenas penales contra periódicos.


























































