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Manifestación en Leganés en apoyo del director de la Ciudad de los Muchachos

Unas 400 personas, según la Policía Municipal, -unas mil, según los organizadores- participaron ayer tarde en una manifestación de apoyo a Alberto Muñiz, director de la Ciudad Escuela de los Muchachos (Cemu), entidad en la que han sido denunciados presuntos malos tratos y abusos deshonestos.La manifestación, convocada por la Asociación de Padres de Alumnos (APA) del colegio, transcurrió con continuos gritos de "viva tío Alberto" y "tío Alberto, te queremos". Una vez concluida la marcha, se dio lectura a tres comunicados (de la APA, de los internos de la ciudad-escuela y de la Asociación Cultural de Abogados Polvoranca de Leganés) y se cantó el himno de la ciudad-escuela.

En la manifestación, además de padres y alumnos externos participaron trabajadores e internos de la Cemu. Entre ellos se encontraba uno de los niños que grabaron la cinta sobre los presuntos abusos y cuyo testimonio fue escuchado en la conferencia de prensa convocada por los abogados que ejercieron la acción popular contra Alberto Muñiz. El joven manifestó que había negado ante la juez todo lo grabado en la cinta.

Paralelamente a la manifestación, en el Juzgado de Instrucción número 2 de Leganés, su titular, Ana María Ferrer, continuaba tomando declaración a las personas relacionadas con este caso. En la tarde de ayer declaró el secretario de la Cemu, Pedro Díez, y un policía municipal que acompañó a Blanquiño en la grabación de las cintas. La juez también ha citado a comparecer a un responsable de la Dirección General de Educación, posiblemente su titular, Aurora Ruíz. Esta dirección general ha remitido al juzgado un informe elaborado la pasada semana en la Cernu y que aún no ha sido dado a conocer de forma oficial, pero que según ha podido saber EL PAÍS, recoge que los chicos se negaron a abandonar la ciudad-escuela para ser trasladados a otro centro. Al parecer, tan sólo ha sido trasladada una de las jóvenes que grabaron las cintas. Se trata de una de las internas, de 16 años, por la que, según acusaciones de Alberto Muñiz, Domingo Blanquiño sentía "un afecto especial".

Según ha podido saber EL PAÍS, Domingo Blanquiño y su familia se han trasladado a un domicilio que no ha sido revelado. Según el policía, él y su mujer habían recibido amenazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1988