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CRISIS EN ALIANZA POPULAR

Fraga desembarca en AP con el apoyo de los 'pesos fuertes' y deja a Mancha sólo con su equipo

JUAN G IBÁÑEZ / JOAQUíN PRIETO, Manuel Fraga anunció ayer su voluntad de presentarse como candidato a la presidencia de Alianza Popular, en beneficio de "una más ordenada sucesión" a su liderazgo y de "los intereses sagrados de España". Las principales personalidades del partido apoyan esta decisión, convencidos de que servirá para despejar el camino a otro sucesor, entre los cuales se especula con los nombres de Abel Matutes y José María Aznar. Antonio Hernández Mancha se muestra decidido a presentar batalla contra Fraga, a quien identifica con "el pasado" y de quien afirma que hará más difícil el entendimiento con el centro-derecha.

Con un aspecto relajado e incluso sonriente, Manuel Fraga, después de una breve entrevista con su sucesor, utilizó ayer un lenguaje diplomático en las expresiones, pero contundente en sus contenidos, para explicar su propósito de regresar a la presidencia del partido, tras haberse apartado de ella hace dos años por considerar que obstaculizaba el avance del centro-derecha."Así como otros dicen que no quieren volver al pasado, yo digo que no queremos volver al fracaso. No sirve ya utilizar mi nombre como pretexto", insistió en crítica implícita a sus sucesores, "porque otros han tenido dos años para hacer otras cosas" y no han avanzado en la convergencia del centro-derecha.El ex dirigente aliancista matizó que dejara abierta la puerta hasta el último momento para que Hernández Mancha se integre en su candidatura para el comité ejecutivo nacional. Estrechos colaboradores del ex presidente aliancista confirmaron que se esforzarán por conseguir un acuerdo de este tipo, que circunscribieron casi exclusivamente a la persona del ahora presidente nacional.Apoyos para Fraga.

Ayer mismo los presidentes de AP de Cataluña, Jorge Fernández; de Murcia, Juan Ramón Calero; de Castilla y León, José María Aznar, así como el de Madrid, Luis Eduardo Cortés, y el eurodiputado Fernando Suárez, solicitaron la renuncia de Hernández Mancha a presentarse a la reelección como presidente del partido. En los próximos días comenzará una campaña de recogida de firmas; entre militantes para apoyar a Fraga.

Éste rehuye culpar a sus sucesores de la situación del partido, pero no por ello dejó de resaltar que la situación interna es de tal "importancia y trascendencia" que se siente obligado a volver. No obstante, Fraga hizo una seria advertencia contra posibles manipulaciones del congreso nacional por parte del aparato del partido, al invitar a sus dirigentes a que "la regulación del congreso cumpla todas las condiciones de lealtad y legitimidad". Convencido del arrastre de su convocatoria para concitar el apoyo de las bases y retomar el liderazgo, sentenció: "En este momento, el presidente del futuro se llama Manuel Fraga Iribarne".Tras señalar que está dispuesto a una "refunclación" de AP, Fraga, en un intento de paliar las críticas de quienes admiran su carisma, pero reprueban dentro del propio partido su talante avasallador, prometió: "No tengo el propósito de ser el mismo que fui". Y a la vez ratificó que no se presentará a más cargo público electivo que al de presidente de la Xunta. El fundador de AP cenó anoche en Estrasburgo con el secretario general del Consejo de Europa, Marcelino Oreja, según Fraga había anunciado.

Hernández Mancha reaccionó inicialmente a la decisión del fundador de AP con un comunicado en el que afirmó haber expuesto a Fraga la opinión de que la concurrencia de dos candidaturas "podía suponer una ruptura generacional en el seno de AP". Posteriormente, en una conferencia de prensa, sostuvo lo contrario, que "es absolutamente imposible un desgarro en AP", y atribuyó la redacción del párrafo citado a un error provocado por las premuras del momento.

Hernández Mancha replicó al anuncio hecho por Fraga con unas declaraciones que podían ser interpretadas como el inicio de un ataque frontal a su predecesor. "Sólo el proyecto político que nosotros encarnamos", enfatizó, "es el que tiene auténtica perspectiva de futuro y no se conforma con consolidar las posiciones de AP".

"Es el nuestro", insistió ante los periodistas, un proyecto democrático y por eso no admite ningún tipo de planteamientos ambiguos o de duda. Yo creo que ha llegado ya la hora de que cualquier actitud reticente que no sea de una convicción profunda, no sólo en el gesto sino en el pronunciamiento de cada detalle, a favor de la democracia y de las libertades debe quedar fuera del proyecto político que quiero encarnar con mi equipo".

Un líder contra el 'aparato'

La vuelta de Manuel Fraga se produce después de haber fracasado en el intento de poner de acuerdo a sectores irreconciliables. Un veterano político, otrora líder carismático de la derecha sociológica, se enfrenta ahora con un aparato constituido por políticos bisoños y de dudoso arrastre electoral, al que Fraga y sus partidarios no van a permitir el contraste de las urnas en unas elecciones legislativas.

Pero el aparato no está desnudo ante la batalla: dispone de los fondos del partido -manejados por José Ramón del Río, un fiel seguidor de Hernández Mancha- y de una estructura territorial nada despreciable.Los críticos al actual presidente confían en el carisma del fúndador para que las bases del partido retiren el apoyo a los actuales dirigentes y pueda organizarse otro equipo de dirección. Personas relevantes de AP, críticas hacia Hernández Mancha, afirman que el retorno de Fraga es "temporal". Se ha producido un grave deterioro en la situación del partido y el fundador "debe patrocinar la salida", comentó ayer el propio Aznar, mientras Abel Matutes se ha puesto "a disposición" de Manuel Fraga para todo lo que no sea hacerse cargo ahora de AP.

Contrasta el rápido alineamiento de numerosas personas en torno a Fraga, con la postura de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, quien ayer se mantiavo en silencio respecto a la crisis abierta en el seno de AP.

En los cuarteles generales de otros partidos del centro-derecha se afirmaba ayer que la batalla difícilmente puede terminar en otra cosa que en una escisión, salvo que Hernández Mancha no cuente con apoyos verdaderos y se haya limitado a jugar de farol. Fraga, por su parte, ha hecho una rectificación espectacular en pocas semanas. "Yo no soy como Saturno, que devoraba a sus hijos", aseguraba hace sólo un mes. El equipo de Hernández Mancha lucha por conseguir su propia supervivencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de octubre de 1988

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