Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un año de prisión por imprudencia para el policía que causó la muerte de un joven

La Audiencia de San Sebastián ha condenado al policía Salvador Méndez Villatoro a un año de prisión por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte en la persona de Iñaki Quijera. Paralelamente, un riscal de Madrid ha solicitado la apertura del juicio oral contra el policía José Alfonso Gil Flores, para quien pide seis meses de cárcel por otro delito similar con resultado de dos muertes y lesiones.

Los hechos por los que ha sido condenado Salvador Méndez tuvieron lugar el 1 de septiembre de 1979, poco después de una manifestación, cuando un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado disparó contra el joven causándole la muerte.Ninguno de los testigos que declaró en el juicio reconoció a Salvador Méndez como el autor del disparo. Fue el propio policía quien se declaró autor del disparo con un fusil.

Para los magistrados, el policía "disparó sin ánimo de matar", según la sentencia. La acusación particular solicitaba para el agente 20 años de prisión.

Caso similar

Por otro lado, la petición del fiscal madrileño se produce seis años después de ocurridos los hechos, el 24 de octubre de 1982, cuando el policía José Alfonso Gil Flores, conductor de un vehículo zeta, se encontraba en las inmediaciones de la madrileña plaza de Castilla y se percató de la presencia de un coche ocupado por cuatro jóvenes que infundieron sospechas.Los policías accionaron las luces y la sirena del vehículo, ante lo cual los jóvenes, que habían sustraído el turismo, intentaron darse a la fuga a bordo del mismo y colisionó con otro vehículo, que alcanzó a la niña Sandra Boluda Díaz, de seis meses, que iba en un cochecito de bebé empujado por su madre. La niña murió y la mujer, Laura Díaz Ibáñez, sufrió heridas graves.

El relato del fiscal informa que, tras la colisión, los ocupantes del turismo trataron de darse a la fuga a pie, perseguidos por los policías. El cabo Manuel Buján Aseroy, que mandaba la fuerza, hizo un disparo al aire, mientras que Gil Flores disparó cinco veces. El fiscal relata que el policía procesado "no se cercioró de la proximidad de otras personas ni adoptó las más elementales medidas precautorias a fin de evitar causar lesiones, despreciando los más usuales y primarios deberes de cautela".

Según el escrito del fiscal, uno de los disparos mató a Claudio Clemente Martín, uno de los jóvenes sospechosos, mientras otro disparo alcanzó al viandante Anacleto Asenjo Águeda, de 87 años, quien también falleció. Un tercer disparo hirió a Francisco Javier Pro de la Cruz, otro de los presuntos delincuentes. El fiscal pide a la Audiencia Provincial de Madrid que condene al procesado a indemnizar a los herederos de Claudio Clemente con 100.000 pesetas; a los de Anacleto Asenjo, con tres millones de pesetas, y a Javier Pro con 1.000 pesetas, más los gastos médicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 1988

Más información

  • Un fiscal pide seis meses para un agente que cometió un delito similar