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Cuatro muertos al estrellarse un avión que se disponía a sofocar un incendio forestal

Santiago de Compostela

Cuatro miembros del Ejército del Aire murieron ayer junto al aeropuerto de Labacolla, en Santiago de Compostela, al estrellarse un avión Canadair CI-215 del servicio contra incendios. El accidente se produjo a las tres de la tarde por un fallo en el motor derecho del aparato. Las víctimas son los capitanes Pedro Álvarez de Sotomayor Seoane y Jesús Cembranos, el teniente Carlos Ramírez Esparza y el sargento mecánico Juan Carlos Muyo Romero.

El aparato, que fue reparado el pasado jueves, había realizado un vuelo de prueba en la mañana de ayer, unas horas antes del siniestro. El fallo mecánico se produjo a los dos minutos de despegar el avión. En ese momento, los ocupantes del aparato informaron a la torre de control del aeropuerto que fallaba el motor derecho y pidieron pista para realizar un aterrizaje de emergencia.Dos segundos después de recibirse la señal, el avión se estrelló contra un bosque cercano a la parte norte de la pista. Nada más impactar contra el suelo el avión se incendió y quedó completamente destruido. El aparato se dirigía hacia la playa coruñesa de Bastiagueiro, donde tenía previsto tomar agua para dirigirse a la provincia de Orense a extinguir un incendio forestal.

Especialistas del Ejército del Aire investigan las causas del accidente. Los cadáveres de los cuatro tripulantes quedaron completamente calcinados e irreconocibles. Dos horas y media después del siniestro un juez civil levantó acta de los cadáveres, que fueron trasladados al Hospital General de Galicia, en Santiago. A última hora de la tarde quedó instalada la capilla ardiente en el propio aeropuerto de La Bacolla.

Nada más tenerse noticia del accidente se personaron en el lugar del suceso el presidente de la Xunta, Fernando González Laxe, el gobernador civil de La Coruña, Andrés Moreno Aguilar, y el delegado del Gobierno en Galicia, Domingo García Sabell, que no quisieron facilitar ningún tipo de dato en tanto no se conozcan los resultados de la investigación que ya está en marcha. García Sabell se limitó a señalar que conocía personalmente a los fallecidos, con los que había mantenido una comida tras su llegada a Galicia para participar en el verano en las tareas de extinción de incendios.

El director del aeropuerto reconoció que el accidente se había producido por un fallo en el motor derecho, pero se remitió también a los resultados finales de la investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de septiembre de 1988

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