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Celso García tres meses después de firmar el contrato

Celso García, la empresa de grandes almacenes propiedad de la firma H-Capital, holding financiero bajo el que opera en España Jacques Hachuel, ha decidido suspender definitivamente la compra de los almacenes Lemon (acrónimo de Leopoldo Monfort) a los tres meses de firmado el contrato de compra, el pasado 10 de mayo. Tras la disolución del acuerdo, la gestión de esta compañía pasará a la consultora Gestiber.

Celso García adquirió el 70% de las acciones de Lemon, en virtud de un contrato que no contemplaba la transmisión patrimonial del único edificio comercial con que cuenta la sociedad en pleno centro de Castellón. A cambio, las dos partes aseguraban un derecho de tanteo sobre el inmueble a favor de Celso García, que, por otra parte, debería pagar 800 millones de pesetas en el momento en que tuviera la opción de ejercitarlo.El contrato garantizaba entre tanto la propiedad del edificio en manos de Leopoldo Monfort, quien, a su vez, establecía un contrato de arrendamiento con Lemon, si bien el arrendatario tenía la potestad de rescindirlo con un preaviso de un mes.

En estas condiciones, y según fuentes vinculadas con la operación, tanto una como otra parte contratante habían establecido demasiadas cautelas legales como para garantizar la autonomía de gestión al nuevo responsable del negocio. Dicha situación, unida a los cambios directivos registrados en el equipo original de Celso García, que negocio con Lemon, ha desembocado en la suspensión de los acuerdos, de tal modo que el contrato suscrito a primeros de mayo no ha sido perfeccionado de forma voluntaria y previo pacto de las partes.

La rescisión efectiva de la operación ha supuesto a Celso García el pago de una indemnización a Lemon del orden de 65 millones de pesetas. De esta cifra, unos 40 millones corresponden a géneros y mercancías y el resto se aporta en efectivo. El acuerdo implica la devolución de las acciones al antiguo propietario, Leopoldo Monfort, quien ahora ha decidido traspasar la titularidad de todo el negocio a sus hijos.

Llega Larrumbide

La fallida compra de Lemon suponía una repetición de la operación llevada a cabo hace un año cuando H-Capital adquirió el negocio de Celso García, excluyendo de la operación la compra de los edificios. Ahora, H-Capital parece haber replanteado esta estrategia, como demuestra la adquisición del inmueble que Celso García ocupa en el paseo de la Castellana, en Madrid. En el caso de Lemon, el entramado jurídico del contrato suscrito impedía a corto plazo completar el negocio con la propiedad del edificio, lo que puede haber incidido en la rescisión de los acuerdos.H-Capital pretende ahora remodelar las tiendas actuales que ocupa Celso García, a cuyo efecto ha preparado un plan de inversiones que alcanza los 300 millones de pesetas. Paralelamente, el grupo financiero tratará de expandir el negocio por distintas ciudades españolas. Hasta el momento, el rótulo de Celso García sólo figura en Madrid y en Salamanca, ciudad ésta última de donde es originaria la cadena. En materia financiera, el objetivo inmediato es sacar un 30% del capital de Celso García a Bolsa. Este proyecto ha tenido que ser retrasado, según fuentes de la empresa como consecuencia de la inestabilidad del mercado de valores.

A partir de este momento, la gestión de los almacenes levantinos será dirigida por Gestiber, la sociedad gestora que preside Jorge Larrumbide y que ya ha situado a sus propios ejecutivos al frente del consejo de administración de Lemon. La presidencia ha sido ocupada por José Manuel Elósegui, en tanto que Alfredo Arqués ha sido designado nuevo consejero delegado y Jesús Pérez Cuadrupani ha pasado a ocupar la gerencia.

Lemon fue constituido en 1974 y cuenta con un edificio de siete plantas, sobre el que pesa una hipoteca de 125 millones de pesetas. La evolución de las ventas en los últimos cinco años ha registrado una tónica decreciente en términos reales, que se ha traducido en este ejercicio, cerrado a finales de febrero pasado, en pérdidas del orden de 70 millones de pesetas.

Según los planes de viabilidad diseñados por el equipo de Gestiber, los balances provisionales de la compañía sitúan el umbral de rentabilidad para el próximo ejercicio. En el presente, que se cierra en febrero próximo, las estimaciones realizadas muestran unas ventas de 592 millones de pesetas, con un margen bruto de 192,5 millones. Los resultados de explotación serán absorbidos por los gastos financieros, de tal forma que el ejercicio quedará saldado con un resultado neto de 11,3 millones de pesetas de pérdidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de agosto de 1988

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