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Hernández Mancha asegura que en AP no hay sector crítico, sino "minorías no cohesionadas"

El presidente de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, aseguró ayer sentirse con fuerzas para ganar el próximo congreso de su partido, que se celebrará en enero, en el supuesto de que haya una lista alternativa a la suya. Para Hernández Mancha, en AP no existe una corriente crítica, sino "minorías no cohesionadas entre sí". El presidente de Castilla y León, José María Aznar, aceptó ayer elaborar la ponencia sobre administraciones públicas.

Este éxito de la dirección de AP en convencer a Aznar no se extendió, sin embargo, al diputado Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, que no asistió ayer a la reunión celebrada por los ponentes del partido, aun que, al parecer, no causó sorpresa. Hernández Mancha reveló que Miguel Herrero le había comunicado el pasado 28 de julio su negativa a aceptar su encargo de elaborar la ponencia de política de defensa y de política exterior, aunque no quiso entrar en las razones "Eso es fruto de una conversación privada", dijo Hernández Mancha a los informadores tras la reunión que celebraron los ponentes del congreso. Para satisfacción de la dirección de AP, José María Aznar acudió a esta reunión, una hora después de que comenzara, y aceptó elaborar "el texto básico" de la ponencia. El presidente de AP, visiblemente incómodo ante las numerosas preguntas en torno a las disidencias de su partido, minimizó la fuerza de los adversarios. "Es patente mi voluntad de integración en el próximo congreso, y lo que se llama sector crítico ha tenido la oportunidad de afanarse en las tareas del partido. Estoy dispuesto a zanjar los temas que afectan a unas minorías no cohesionadas entre sí, no queremos que se den bochornosas sensaciones de escándalo".Hernández Mancha eludió dar su opinión respecto a las actitudes de Aznar y Miguel Herrero, aunque no le importó poner de manifiesto su descontento con el portavoz del grupo parlamentario del Congreso, Juan Ramón Calero. Éste había manifestado su interés porque hubiera sólo una lista para el congreso, pero, en el supuesto de que Aznar encabezara una alternativa, se uniría a ésta. "Cuando se ejerce un cargo de confianza hay que ser congruente con el cargo que se ostenta", reprochó.

El político aliancista no tuvo, sin embargo, reparos en hablar del Gobierno. 'Las carcajadas de El Escorial se van oyendo a diario, son una síntesis de la decadencia política del Gobierno", dijo Hernández Mancha en referencia a la sorna con la que fueron acogidas las palabras del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, en los cursos de verano de la universidad Complutense, según las cuales obreros y campesinos forman, parte del mundo del PSOE. Asimismo, dijo no compartir la idea de que este Gobierno realice una política de centro-derecha a la vista "de cómo sigue creciendo el Estado".

Hernández Mancha no considera necesaria una ley del Gobierno porque le recuerda "la ley de Defensa de la República de Azaña, que supuso una brutal censura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de agosto de 1988

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